La asociación contra la anorexia se ve desbordada por la demanda

La alcaldesa, Inés Rey, y la concejala Yoya Neira, durante su reunión en ABAC

La Asociación de Bulimia y Anorexia (ABAC) solían recibir entre 80 y 90 mujeres en sus instalaciones al año, pero actualmente, el número de usuarias ronda los 130. “El comedor es imposible que dé más de sí –explicó la presidenta y fundadora, Manuela Naya– y los casos que nos están entrando son graves. La directora ha tenido que ceder su despacho a una psicóloga, porque hemos incrementado el personal todo lo posible”.


Lo que no pueden incrementar es el tamaño de sus instalaciones del barrio de Las Flores, que rondan los doscientos metros cuadrados cuando necesitarían 500. “Estamos realmente el alerta roja en este momento”, advierte. En cuanto a las causas de este incremento, admite que no hay ninguna certeza. 


“Seguro, seguro no se sabe, pero todo el mundo sospecha de las redes sociales. Fue un aumento en toda España y aquí creíamos que nos íbamos a estabilizar pero no es así”.


Lista de espera

De hecho, ya hay gente en espera y es especialmente preocupante es el hecho de que haya bajado la edad media del usuario. “Tenemos gente muy joven, la más joven es de doce años, aunque la mayor tiene 62. El perfil es ahora de gente joven y de casos muy graves (y, por supuesto, mujer, porque solo hay un hombre entre sus usuarios) y no podemos hacer mucho con ellas”. Desde ABAC hacen lo que pueden para evitar que su estado se deteriore tanto que tengan que ingresar en el hospital. En las instalaciones de la calle Petunias existe un comedor terapéutico adaptado para ellas. Las más graves acuden todos los días y a las menos graves se les ofrecen menos días. “Esto es un proceso largo, aunque el comedor solo dura un tiempo, hasta que mejore su actitud hacia la comida”, explicó Naya.


Para la presidenta de ABAC, allí no llega una mujer enferma, sino toda una familia. “Lo que intentamos es que la familia se relaje un poco y apoyaros en todos los sentidos y nos dolería muchísimo que no pudiéramos atender a las personas que entran por la puerta con desesperación y llorando”.


Tanto Naya como la directora de ABAC, Fátima Pérez, acompañaron a la alcaldesa, Inés Rey, y a la concejala de Igualdade, Benestar Social e Participación, Yoya Neira durante su visita a las instalaciones. El Ayuntamiento mantiene un convenio nominativo de 12.000 euros con la entidad lo que contribuye a financiar su programa de inserción social. “As administracións temos que poñer o foco nas enfermidades derivadas da saúde mental e coñecer como están a vivir esta etapa da pandemia as persoas con trastornos alimenticios”, apuntó Rey.

La asociación contra la anorexia se ve desbordada por la demanda

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