Antonio Vilar: “Las visitas de tiburones o delfines a la costa no deben sorprendernos”

Antonio Vilar, biólogo del Aquarium Finisterrae | PATRICIA G. FRAGA

A principios de esta semana, dos delfines hicieron acto de presencia en la zona del dique de A Coruña. Las redes sociales dieron fe de esta visita, que no es la primera de estos mamíferos en los últimos tiempos a la costa de la ciudad. En este caso, se producía tan solo unos días después de que un tiburón recalase en Bastiagueiro. Aunque fueron muchos los sorprendidos, nadie debe extrañarse por estas recientes apariciones que, según Antonio Vilar, biólogo del Aquarium Finisterrae, son “relativamente habituales”.
 

“Hoy en día hay más gente que antes en el mar: en embarcaciones, en motos de agua…  y todos ellos llevan teléfonos móviles con cámara. Esas imágenes suelen acabar en las redes sociales, y por eso es posible que tengamos la sensación de que es un fenómeno más reciente o de que ahora haya más que en el pasado, pero no es así”, explica.
 

En todo caso, Vilar deja claro que hay que distinguir entre las diferentes especies, dado que los delfines son mamíferos, mientras que los tiburones son peces cartilaginosos. “En el caso de los delfines, es relativamente frecuente que aparezcan cada año a partir de primavera, ya que se meten en las rías en busca de comida”, señala.
 

En caso de encontrarnos con alguno de estos ejemplares cerca de la costa, las instrucciones son claras. “Interactuar con los delfines no es algo sencillo. Ellos son los que van a decidir si siguen a un barco o si juegan. Los delfines son muy curiosos y juguetones, y no son peligrosos. Se pueden ver como ejemplo muchos vídeos de surferos jugando con delfines. Eso sí, si manejamos una embarcación grande y rápida, hay que tener cuidado para no provocar un accidente contra ellos. Pero si vamos en un barco de vela, con calma, y una manada de delfines decide acercarse a jugar con nosotros, pasaremos una tarde maravillosa”, relata Vilar.
 

En lo que atañe a los tiburones, su fama de depredadores les precede y el biólogo quita hierro a esta circunstancia, aunque es prudente. “Hay que distinguir su especie. A mí, por lo general, me gusta quitarles la fama que tienen. Hay algunos que no suponen un riesgo para el ser humano. Otros, como el tiburón azul oceánico, sí que son peligrosos, agresivos, y pueden atacar al ser humano, pero esos no nos los vamos a encontrar aquí”, asegura.
 

“En esta época del año aumentan las migraciones de tiburones, que también llegan aquí en busca de comida porque las rías gallegas, por sus condiciones, son espacios muy ricos en alimento para ellos. No es que sea muy habitual verlos, porque su presencia es más cotidiana en zonas situadas más al norte, en el entorno de las islas británicas. Ciertamente, no es lo más frecuente, pero tampoco es algo extraño o que esté fuera de lo normal”, añade.
 

Por lo tanto, situaciones como la vivida en Bastiagueiro en los últimos días no resultan sorpredentes. “Era un tiburón peregrino, y estamos dentro de su entorno geográfico”, explica sobre ese ejemplar en concreto, que acabó falleciendo. “Al hacerle pruebas, se descubrió que tenía plásticos en el estómago. Por desgracia, la contaminación en el mar es cada vez mayor”, lamenta el biólogo del Aquarium Finisterrae.

Antonio Vilar: “Las visitas de tiburones o delfines a la costa no deben sorprendernos”

Te puede interesar