Depor, aturdidos por el silbato

William de Camargo fue objeto de dos penaltis ante el Bilbao Athletic, que no fueron decretados | quintana
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El RC Deportivo de La Coruña continúa avanzando como líder en solitario de Primera RFEF a pesar de las últimas decisiones arbitrales, que le han lastrado ante Bilbao Athletic y Racing de Ferrol.

El entorno de la entidad de la Plaza de Pontevedra no entiende el trato que está recibiendo por parte de los encargados de administrar justicia en los terrenos de juego.

No en vano, hasta la fecha no ha tenido el privilegio de gozar de una pena máxima a favor en quince jornadas —catorce encuentros— a pesar de ser uno de los cuadros más ofensivos de la categoría, que por lo tanto genera numerosas opciones en área rival.

El pasado sábado en A Malata el colegiado cántabro Pozueta Rodríguez se equivocaba de modo flagrante en contra de los intereses blanquiazules al decretar lanzamiento de once metros a favor del Racing por un contacto entre Álex Bergantiños y Alayeto, en el que el local se dejó caer.

Ante el desconcierto y la incredulidad visitantes, el cuadro ferrolano desaprovechó la opción de situarse por delante en el marcador en las postrimerías del envite.

El propio trencilla compensó su borrón al anular el posterior remate a gol de Nathan tras el zurdazo de Nieto al larguero en la pena capital.

Los ánimos de la parroquia de Riazor venían ya ‘calentitos’ con los árbitros después de que el pasado domingo en Riazor el castellano-leonés Román Román dejase sin sancionar hasta tres acciones punibles por parte de la defensa del Bilbao Athletic en su área.

Álex Bergantiños, víctima de un empujón, y el brasileño William de Camargo, arrollado en dos ocasiones, se vieron frustrados al comprobar que el encargado de impartir justicia no indicó el punto de penalti en una contienda que finalizó en un empate (1-1) más que trabajado.

Estas dos últimas jornadas no han sido las únicas en las que el deportivismo se ha sentido ultrajado por los colegiados; no en vano, en un choque de alto voltaje como el de El Sardinero ante el Racing de Santander (0-0), el lateral Víctor García fue objeto de un claro derribo en el área en los compases iniciales.

También al calor de la afición deportivista el lateral Héctor Hernández recibía frente al Zamora una ‘caricia’ en su cara por parte de un adversario cuando intentaba amortiguar un balón. La patada y su consiguiente castigo se fueron al limbo.

Con independencia de que el juego desplegado por los herculinos es, obviamente, mejorable, el silbato no le está echando una mano al Depor esta campaña; como tampoco lo hizo en la campaña 19-20, en la que el equipo cayó hasta la Segunda B, con una sucesión de actuaciones arbitrales indignantes. 

Depor, aturdidos por el silbato