Francisco Narla: “Podría decirse que estoy embrujado por las aguas”

Francisco Narla pescando I FN
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El escritor Francisco Narla, reconocido por novelas como “Donde aúllan las colinas”, “Assur” o “Fierro”, viene de presentar un nuevo trabajo que nada tiene que ver con su faceta novelística. “De hombres y ríos” (Editorial Edhasa) es el libro que acaba de ponerse de largo en el mercado editorial.


Una obra de pesca, un homenaje a la Selección Española de este deporte (pesca a mosca), que ha sido tres veces campeona del mundo. Otros escritores de abolengo, aficionados o no a la caña y al sedal, se han adentrado en este microuniverso de escribir de pesca y, evidentemente, dado el dominio del oficio, el resultado siempre es positivo. Da gusto leer a Narla, escriba de lo que escriba, y ésa y no otra es precisamente la garantía de este libro en gran formato.


Lo primero, el proyecto, cómo, cuándo y por qué.

Eso se responde sentándonos en un taburete… Y ya se sabe que para que un taburete no cojee necesita tres patas.


Llevo desde la adolescencia pescando con mosca y mi trabajo antes de que los libros pagasen las facturas, como piloto de transporte de línea aérea, me permitió hacerlo en buena parte del mundo. Sin embargo, jamás me ha interesado la competición en el deporte de la pesca a mosca, de hecho, siendo franco, casi me da la impresión de que hay una cierta contradicción en el concepto de competir pescando… Yo, cuando pesco, no pienso en el número de peces o el tiempo que tengo disponible, más bien podría decirse, en palabras de mi admirado Norman Mc lean, que estoy embrujado por las aguas.


Hombres


Sin embargo, esa actitud relajada no significa que no desee llegar a la excelencia en la actividad que practico. Soy un perfeccionista, lo reconozco, y siempre que me ha interesado una actividad a lo largo de mi vida he acudido a todos los libros y la documentación disponible, ya fuera la pesca, la arquería, la acuariofilia o el tiro olímpico. Es decir, la primera pata de ese taburete es que me gustan los libros de pesca y he leído muchos, a nacionales como Piñeiro o Fernández Román, o a internacionales como Swisher, Bourges, o La Fontaine.


Los avatares de la vida, por aquello de dedicarme a la escritura me han llevado a recibir algún reconocimiento, de parte de aquellas almas bienintencionadas que piensan que mis cuentos merecen la pena, benditos sean. Y entre otras zarandajas, uno de los galardones que me ha hecho más ilusión en mi vida ha sido recibir la trucha de oro que concede el ayuntamiento lugués de A Pontenova en su Festa da Troita. Allí, en la ribera del Eo, coincidí por primera vez con uno de los hombres de nuestra selección, Pablo Castro Pinos, el incombustible bombero y, quién sabe por qué, me invitó a acompañarlo un día a León, a pescar.


Resultó que aquella primera jornada en compañía de todo un campeón se repitió en otras ocasiones y, como corolario, acabé por conocer a otros miembros de la selección, al gallego David Arcay y al también leonés, David Ferreras. 


Afortunadamente, hoy puedo decir que todos me brindaron su amistad y con ellos, además de truchas y lances, he podido disfrutar de charlas, coloquios, cervezas y cecina.


Esa es la segunda pata del taburete…


Compartiendo jornadas con los miembros de nuestra selección, me cansé de presumir de sus logros y que la gente encogiese los hombros. Contando el Mundial FIPS-Mouche (aclárese que este organismo es a la pesca a mosca como la FIFA al fútbol) de hace unas semanas en Finlandia, dejando a un lado los títulos individuales (que también los hay), en los últimos seis años nuestra escuadra ha logrado tres oros y tres bronces; ningún otro deporte ha conseguido semejante hito y, sin embargo, nadie lo mencionaba, apenas algunas líneas en algún periódico, poco más. Así que nació en mí la voluntad irrefrenable de hacer algo al respecto. Soy de esas personas a las que les gusta cambiar las cosas cuando esas cosas le desagradan, así que, en lugar de quejarme, decidí tomar parte. Si no lo hacía nadie más, resultando evidente que merecían un homenaje que dejase testimonio de sus logros, entonces lo haría yo.


Y esa es la tercera pata…


En la selección española tenemos un gallego, David Arcay, que como no podía ser de otra forma abre el libro.

Claro, por supuesto, es el pescador más joven en ganar el título mundial individual, tiene la medalla al mérito del Comité Olímpico y en el último mundial, el de Finlandia, es el único no local que se ha colado en los seis primeros puestos consiguiendo un más que meritorio bronce, mi queridísimo David Arcay tenía que estar en el libro.


Aunque no abre el libro por ser gallego, eso se ha tratado de una casualidad, él abre el melón porque eligió ‘pesca en lago en invierno desde embarcación con streamer’.


A cada uno de los hombres de la selección se le propuso una jornada y una técnica, en lugares distintos y con aproximaciones diferentes, porque el libro tenía que servir también para mostrar los entresijos de este variado deporte, asi como el dominio que tienen ellos de cada uno y, al tiempo, era necesario evitar que fuese una monótona ristra de entrevistas.


Así, a lo largo del libro se recorren ríos de montaña, de llanura, lagos, pesca desde embarcación y orilla, al agua, recechando a pez visto.


Y la disciplina que Arcay eligió ha sido, hasta hace bien poco, el talón de Aquiles de nuestro combinado nacional, principalmente por la escasez de escenarios que permiten las legislaciones autonómicas, porque lagos hay de sobra en España, pero la normativa restringe muchísimo su uso en la pesca recreativa. De modo que resultó una auténtica delicia compartir con él todos los avances de los últimos tiempos, los mismos que han permitido reforzar esa debilidad de la selección y equiparar a los nuestros con a otros grandes combinados con mucha más tradición de pesca lacustre.


En sus libros siempre habla de pesca (y de Galicia), con su condición de pescador era cuestión de tiempo. El motivo apareció cuando estos pescadores de competición hicieron lo que hicieron. Tres oros, nada menos.

Con sus títulos lograron mi admiración personal, pero, como he dejado entrever en la primera respuesta la causa primordial del libro no son los títulos en sí, más bien el hecho de que esos títulos fueran poco conocidos e ignorados.


Lo que yo deseaba era que mucha más gente se sintiera orgullosa de nuestra selección. Que todos los pescadores, fueran cuales fueran sus ideas sobre la pesca a mosca apoyasen a los nuestros, por eso, además de los retratos individuales de cada miembro de la selección el libro cuenta con textos de personajes muy diversos alabando el trabajo de la selección y sus integrantes.


Cada capítulo comienza con las palabras de una personalidad reconocida de la pesca a mosca. Integrantes de otras selecciones, como Devin Olsen o Lance Egan, miembros de la directiva de FIPS-Mouche como el Stephan Allacker, importantísimos biólogos como Fernando Cobo o entidades como la ONG AEMS-Ríos con vida. Cada uno de ellos se aproxima a este deporte de una manera distinta, bien sea desde una perspectiva tradicionalista o conservacionista, como profesionales o como aficionados, como ecologistas o como representantes de las entidades gubernamentales y ha sido un auténtico encaje de bolillos lograr que todos se animasen a colaborar en loor de la selección. Porque ese era y es el objetivo último del libro.


Dos años de trabajo de campo dan para mucho. El volumen es enorme e imagino que aun así se habrá dejado algunas páginas en el tintero.

La verdad es que lo único que se ha quedado en el tintero son las técnicas y los métodos del propio Francisco Narla.


Es evidente que, con leer el libro, que incluso aprendiéndoselo de cabo a rabo el lector no se va a convertir en un pescador de talla internacional, pero va a aprender más de lo que jamás pensó, estoy convencido, porque nuestros campeones han sido extremadamente generosos, han compartido técnicas, trucos, artificiales, etc.


Y yo he intentado oficiar de notario de la mejor manera posible.


Sin embargo, no ha habido ocasión para detallar la pesca con terrestres en las tablas mansas o una de mis otras disciplinas favoritas, tentar a las pintonas más grandes con enormes streamers de veinte centímetros. En estos últimos años, siguiendo la estela del genial Kelly Galloup, he dedicado mucho tiempo a esta última técnica. Se trata de jornadas duras, de muchos lances y pocos peces, pero son capturas realmente espectaculares, auténticos trofeos que consiguen hacer que todos los esfuerzos merezcan la pena. Pero, de haber escrito sobre esos asuntos, el libro sería sobre Francisco Narla, y ese no era el objetivo.


Es un hombre muy documentado en sus obras. ¿Cómo ha sido el proceso en este caso cuando no hablamos de una novela?

Hasta cierto punto, similar, aunque mucho más fácil. No he tenido que rebuscar en viejos papelajos medievales o pasearme como alma en pena por archivos y bibliotecas. Básicamente, lo único que he intentado es contrastar y apoyar la información que, sobre cada técnica me daban los miembros de la selección.


De ahí que el libro esté plagado de referencias a otros libros y demás trabajos de otros divulgadores de la pesca. Básicamente, además de añadir un par de docenas de adquisiciones a mi biblioteca, a medida que escribía, leía todo lo posible sobre cada técnica concreta, intentando recopilar la información más útil para el lector y, al tiempo, dando peso a las afirmaciones que los hombres de la selección hacían en sus jornadas.


Por otro lado, hubo una parte divertida y novedosa para mí. Con el fin de reflejar a los patrocinadores y fabricantes, he tenido la oportunidad de charlar y conocer en profundidad a profesionales del sector que apoyan a nuestros pescadores. Y ha sido maravilloso poder incluirlos en el libro para que nuestro país no presuma únicamente de pescadores, sino también del entramado industrial y comercial que hay tras ellos. He podido visitar las tiendas de Jon Huerga Landa y de los Urruzuno en el País Vasco, al artesano Juanín (auténtico genio en el trabajo con las cañas y equipos) en su cochera de León y también la impresionante fábrica asturiana de la marca patria de cañas: Maxia. Sin duda ha resultado maravilloso dejar constancia de sus esfuerzos por apoyar a los nuestros.


Imagino que ha aprendido mucho de pesca, ¿y a nivel editorial? ¿Volvería a escribir un libro de pesca?

Claro que he aprendido de pesca, pero no tanto como pueda parecer, no se trataba de jornadas en las que se compartía un día con un amigo, se trataba de retratar fielmente un método y estilo. La verdad es que tengo la fortuna de aprender mucho más cuando alguno de los miembros de la selección tiene a bien tenerme a su lado en el río sin otro objetivo que pasarlo bien. Durante el proceso de creación del libro las jornadas eran distintas. Estoy seguro de que me entenderás bien si te hago una analogía; el periodista deportivo puede disfrutar de la retransmisión o de la crónica de un partido, pero no será lo mismo que si acude sin más como espectador.


En cuanto al mundo editorial. Eso ha sido una odisea y no puedo dejar de agradecer a Edhasa su buena voluntad para llevar a cabo un proyecto tan complejo y con un coste elevadísimo. Al final han sido más de cien horas de entrevistas, más de quince mil kilómetros y más de diez mil fotografías a cargo del fantástico Alberto Castro. Dados los tiempos y la manida pandemia, Edhasa ha hecho todo lo posible para sacar adelante este proyecto y es algo por lo que siempre estaré agradecido.


En cuanto a hacer otro libro de pesca, sí, claro, por qué no. Como comentaba en otra respuesta, aún quedan algunas cosas que podrían ponerse en papel.


¿Qué espera de los pescadores gallegos? ¿Serán receptivos a un libro tan técnico y “solo” de pesca a mosca?

No lo sé y no puedo saberlo. Me gustaría pensar que sí. Al fin y al cabo, a cualquiera que le guste pescar debería gustarle hacerlo mejor y saber más y, sin duda, el libro brinda esa oportunidad poniendo al alcance de todo el mundo la sabiduría de los mejores pescadores del mundo. Hay muchísima información que resulta útil para diferentes técnicas de pesca. Creo, con sinceridad, que si lo dejasen pasar cometerían un error.


¿Cómo están siendo los primeros días en el mercado? El “seguidor de Narla” se va a encontrar en un mundo distinto, pero no cabe duda de que tiene unos fieles acólitos que no fallan a la cita en la librería.

Es curioso, porque, inesperadamente, ha habido lectores fieles que se han atrevido a comprar el libro únicamente porque yo lo firmaba, incluso aunque no tuvieran interés en la pesca. ¿Cómo se agradece algo así? Es increíble, está claro que le debo muchísimo a mis lectores, muchísimo.


En cuanto al mercado, bueno, aún estamos empezando, y está pensado para ser un libro de largo recorrido, como cualquier otro ensayo de estas características, así que como sucedió con mi “Canon de performance, masa y centrado, y planificación de vuelo”, hay que tener paciencia y esperar, no es como las novelas que agotan una edición en un par de semanas, este es otro tipo de juego y ya lo conozco, así que, veremos qué pasa.


Estos días ha estado en la Feria del Libro de Madrid, no solo con “De Hombres y Ríos” sino con sus obras de novela. ¿En qué momento está?, porque sabemos que hay una nueva, lista para salir...

Ha sido fantástico volver a la Feria. La maldita pandemia me dejó sin asistir a Buenos Aires, Guadalajara, las ediciones del Sant Jordi o la anterior Feria del Libro de Madrid, por desgracia, todos eventos cancelados. Y, tal y como yo entiendo el trabajo de escritor, la relación con los lectores es capital, así que, la verdad, ha sido maravilloso volver a estar con los míos con aquellos a los que tengo tanto que agradecer. Y sí, claro, tenemos novela, se ha estado guardando en espera de tiempos menos convulsos y para la primavera que viene una nueva novela histórica estará en las librerías con la firma de Francisco Narla, pero sabes bien que me riñen si destapo esa lata, a los editores no les gusta nada que filtremos temas o argumentos…


En cualquier caso, te diré una sola palabra, para que no me riñan mucho: Yucatán.

Francisco Narla: “Podría decirse que estoy embrujado por las aguas”