Esas decisiones que cuesta comprender

Aficionados del Depor, en la grada y con mascarilla | p. g. Fraga
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La situación de la pandemia va tan bien que el comité clínico gallego ha decidido que se pueda aumentar el aforo de bares, restaurantes y espectáculos varios hasta un setenta y cinco por cierto. Eso sí, en esta nueva normalidad que nos acerca a la vieja quedan excluidos los espectáculos deportivos. Y no se entienden muy bien los motivos por los que los expertos creen que es mucho más seguro comerse un buen chuletón de vaca gallega, por supuesto, a mascarilla quitada que ir a ver al equipo de sus amores a un estadio de fútbol, sentadito, sin comer ni beber y, por supuesto, con la mascarilla tapando media cara. Y es que a lo largo de la pandemia estamos viendo determinadas decisiones que no terminamos de comprender pero que, como debe ser, acatamos sin más. Sería bueno que alguien explicara los motivos por los que determinada actividad se considera más peligrosa que otra para que así, los más hipocondríacos, puedan evitar participar en ellas.

Esas decisiones que cuesta comprender