Nuevos pleitos de la polémica y desafiante Mayor Fernández Pita en la ciudad

Recreación de las murallas de la ciudad por el Caramanchón (Orzán) S. XVIII
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Quinta entrega del repaso a los pleitos de Mayor Fernández Pita.


1615 Enlegajo 15.702/2. Reclamación de bienes

Benito Fernández de Luaces, como procurador de Mayor Fernández Pita y de sus hijos Juan Pita Figueroa, Francisco Bermúdez de Figueroa y de Gil de Figueroa, ya difunto,.escudero que fue de la Real Audiencia, pide se restituya a Mayor Fernández Pita como curadora de sus hijos.


Los bienes de Inés Bermúdez, tía de los menores, hija de Rodrigo de Soñeira y su mujer, sitos en la jurisdicción o Coto de Ledoño, que la misma vendió a Francisco González de Lesta, vecino de San Andrés de Lesta y a Pedro Fernández de Cabarcos, vecino del coto de Ledoño, así como contra los demás poseedores de sus bienes, quienes a este fin la engañaron con promesas de mantenerla vestida y dándole, en el acto del otorgamiento de la escritura, noventa ducados, que después le hicieron devolver.


Presenta la demandante una escritura de cesión de dichos bienes otorgados en La Coruña ante el escribano Nicolás Pérez Ojea, en 4 de marzo de 1615, por Inés de Bermúdez a favor de Juan Pita, Francisco Bermúdez y Mayor Fernández Pita, su madre.


En ella, dice la otorgante que Francisco González de Lesta y Pedro Fernández de Cabarcos, la engañaron ofreciéndole sustento y dinero y la obligaron a ceder dichos bienes, no habiendo dado cosa alguna por ellos. Que tiene obligación y deudas con sus sobrinos carnales, los hijos de Mayor Fernández Pita, los cuales la alimentan y visten, razón por la cual cede a los dichos los bienes que heredó de sus padres.


De los cuatro testigos presentados por Mayor Fernández Pita para su prueba, dos se negaron a jurar y declarar. Los restantes declaran de conformidad que Inés Bermúdez, “es tonta y de poco entendimiento”. Saben que después de haber otorgado la escritura de venta de dichos bienes lloraba y gritaba que la habían engañado, que le habían dado un envoltorio de dinero en el acto del otorgamiento y que más tarde se lo habían hecho devolver.


Alegando Mayor Fernández Pita en su escrito para que le fuesen restituidos a ella los bienes de Inés Bermúdez: “Que siendo, como mi parte es, mujer simple y de poco entendimiento. Pobre contenida de necesidad”.


Pide que los demandantes sean castigados por el engaño cometido contra Inés Bermúdez por haberse quedado de forma ilícita con los bienes de herencia que le había dejado su padre Rodrigo de Soñeira, como eran casas, heredades, rentas y todos los demás bienes, a cambio de ser sostenida de por vida por los demandados, por cuyo lote pagaron 90 ducados, pero luego de haber otorgado la escritura se los hicieron devolver, quedando Inés sin nada.


La difícil relación entre Lesta y Mayor Fernández Pita estaba condenada a no entenderse de por vida y a menudo se encontraban litigando en los tribunales por diferentes discrepancias entre ellos. En cuanto a los distintos bienes que poseían o vendían a terceras personas, se trataba de dos personas con una atracción fatal entre ambos.


Pleito

Este es un pleito un poco enrevesado, tanto en su contenido como en su análisis. Se mandó que los testigos que no quisieron declarar lo hiciesen, pero todo el pleito, sin entrar en conjeturas, merece un estudio particular del mismo en cuanto a interpretación de las partes, ya que Mayor Fernández Pita reclama los bienes de Inés Bermúdez, tía de sus hijos habidos con Gil Bermúdez, su último marido, después de la muerte de la misma, pero no hace ninguna gestión tendente a esclarecer el asunto en vida de Inés, por lo que puede suceder que después de que de los cuatro testigos, dos se manifestasen en contra de declarar, es posible que todo hubiese sido un ardid de Mayor Fernández para poder de alguna manera dejar sin efecto la escritura.


Y de este modo, quedarse con los bienes que Inés vendió de alguna forma a su acérrimo enemigo en el disputado Coto de Ledoño, donde tenía su fallecido marido, diversas propiedades, personales, familiares y vínculos de parentesco, quizás fuese una obsesión personal y permanente de Mayor Fernández Pita, la de pleitear contra Cabarcos, aunque durase muchos años, para seguir odiándose y presentar pruebas a la justicia de que ambos estaban en posesión de la razón, aportando a la causa los testigos precisos para convencer al juez de su razón personal, pero en el fondo de cada uno latía un odio personal atroz.


En definitiva, cualquiera de los dos casos supuestos puede tener validez, lo que no sabemos es cuál y en qué medida se urdió la trama bien por parte de Lesta o de Mayor Fernández Pita.

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