El G-7 exige corredores seguros de evacuación en Afganistán más allá de agosto

Un marine conversa con dos niños que hacen cola para embarcar | samuel ruiz
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Los líderes del G-7 comenzaron a diseñar ayer una estrategia conjunta para relacionarse con los talibán más allá del 31 de agosto, cuando Estados Unidos prevé retirar su tropas de Afganistán, y establecer vías seguras para que continúen saliendo personas del país más allá de esa fecha.


Los mandatarios europeos que trataban de persuadir al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para alargar su presencia militar en Kabul no lograron su objetivo en una reunión virtual del club de países ricos convocada por el primer ministro británico, Boris Johnson, presidente de turno del grupo.


La operación para continuar evacuando a personas a bordo de aviones continuará “hasta el último momento”, dijo el jefe de Gobierno del Reino Unido, que admitió que la situación sobre el terreno “no está mejorando”.


Dificultades añadidas

Mientras los países con presencia militar en Afganistán continúan tratando de repatriar a sus nacionales y facilitar la huida al personal local que colaboró con sus misiones en las últimas dos décadas, los talibán, que tomaron el control de la capital, vetaron la llegada de afganos al aeropuerto.


Los insurgentes advirtieron que solo permitirán la entrada al aeródromo a los extranjeros a partir de ahora, lo que agrega aún más dificultades a la operación.


La Casa Blanca estimó ayer que un centenar de aviones estadounidenses y de otros países de la coalición internacional sacaron de Kabul a unas 21.600 personas el lunes.


Más allá de la coordinación para acelerar las evacuaciones más inmediatas, los mandatarios de EEUU, el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá, Japón y la U) dedicaron parte de su encuentro a abordar un marco para tratar con el régimen talibán.


“Tenemos que relacionarnos con los talibán”, esgrimió tras el encuentro Johnson, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, puntualizó que el reconocimiento oficial de su Gobierno “no está sobre la mesa”.


La principal exigencia que el G-7 como grupo trasladará a los talibán será mantener abiertos pasos seguros para que las personas que quieran abandonar Afganistán más allá del 31 de agosto puedan hacerlo, dijo Johnson.


En ese mismo sentido, el primer ministro italiano, Mario Draghi, defendió la necesidad de “mantener un canal de contacto incluso después de la fecha límite del 31 de agosto y la posibilidad de tránsito seguro”.


La canciller alemana, Angela Merkel, apremió por su parte a buscar una “vía civil” para continuar con las evacuaciones una vez los soldados estadounidenses se hayan retirado.


Mecanismos suficientes

Dentro del régimen talibán, “algunos dirán que no aceptan (esas condiciones) y otros, espero, verán que tiene sentido”, consideró el primer ministro británico, que aseguró que los países ricos representados en la reunión cuentan con mecanismos “económicos, diplomáticos y políticos” para imponer sus condiciones.


Del otro lado, uno de los portavoces de los talibán, Suhail Shahin, insistió ayer en que “la ocupación” de Afganistán “tiene que acabar”, al tiempo que ha tachado de “clara violación” una posible extensión del plazo límite inicia.


En una entrevista concedida a la cadena china CGTN, Shahin señaló que cualquier retraso en la retirada de las tropas extranjeras de Afganistán significaría una “disrupción” de los “planes de reconstrucción” de Afganistán.


Así, advirtió de que, en caso de que esta “violación” se produzca, los líderes de los insurgentes decidirán “cómo proceder y qué hacer”. En este sentido, exigió a Estados Unidos que participe “en la reconstrucción de Afganistán porque estuvieron involucrados en su destrucción”.


El portavoz de los insurgentes también abordó la posible imposición de sanciones contra el movimiento y consideró que imponerlas sería “una decisión sesgada”. “Iría en contra de la ciudadanía afgana”,avisó, antes de señalar que los afganos “han luchado durante veinte años contra la ocupación”.


Mientras el director de la CIA, William Burns, se reunió en Kabul con altos mandos de los talibán, entre ellos el principal dirigente político del grupo, el mulá Abdul Ghani Baradar.


El encuentro fue organizado en secreto y no trascendió hasta ayer, cuando informaron de ella fuentes citadas por “The Washington Post”. La CIA no ofreció una versión oficial, alegando que nunca habla de los viajes o las reuniones de su director. 

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