La presencia de las velutinas se normaliza entre los coruñeses

Bomberos municipales, durante la retirada de un nido de avispa en una imagen de archivo | javier alborés
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Como cada año por estas fechas, los bomberos tienen que retirar nidos de velutinas, que conforme avanza el verano se van haciendo más y más grandes. Es algo que se viene haciendo desde 2015, y ya son expertos en ella. El número de avisperos de esta especie invasora se mantiene así a raya, pero lo que están notando los servicios de emergencia es que los coruñeses se han acostumbrado a ella. “Antes nos llamaban y seguían llamando hasta que se lo retirabas. Ahora te avisan una vez y no vuelven a llamar: han perdido el miedo”, asegura un bombero. .

Hace solo seis años, la novedad de este insecto, al que se le apodaba la “avispa asesina”, había hecho que cundiera la alarma ante la población, sensación que se vio agudizada por algunas noticias de víctimas de picaduras que se habían acercado demasiado a los avisperos o que sufrían alguna alergia que les había puesto al borde d el muerte. Pero su fama de agresividad se ha demostrado que se limita a las abejas, su presa favorita, y los coruñeses han acabado por considerarlas una simple molestia.


En los seis años que llevan en
A Coruña, estos insectos no han causado ningún incidente grave 



Desde un principio, las autoridades, tanto la Xunta como el Ayuntamiento, señalaban que el miedo era injustificado. “La velutina no va siquiera a los humanos”. El incidente más grave del que se tiene constancia ocurrió en 2018: un trabajador de Red Eléctrica que estaba realizando tareas de mantenimiento en A Zapateira fue trasladado al Chuac aquejado de picaduras de avispa, presentaba una “afectación local”. Se le suministró un antihistamínico y se le envió a casa, dado que no era alérgico.


Casi 250 en 2020


Las autoridades consideran que la política de trampeo que se realiza cada año ha conseguido mantener a raya a estos agresivos insectos, aunque señalan que otros municipios limítrofes no realizan estas labores de control, así que su efecto es limitado. De hecho, durante el año aspado se alcanzó un pico de intervenciones por nidos de velutinas por parte de los bomberos con 249, una cifra mucho mayor que cualquiera hasta la fecha.

A finales de julio, la cuenta era de 47, una cifra idéntica a al de 2016, pero las autoridades están seguros de que la superarán con creces porque todavía queda mucho verano por delante, aunque el mal tiempo haya hecho de las suyas, reduciendo el número de estos insectos que prefieren un clima más cálido, el descenso no es significativo.

Se trata de una lucha que no se puede ganar, pero que basta con no perder y como todo lo que es inevitable, la mejor postura es tomárselo con calma, como hacen los coruñeses. 

La presencia de las velutinas se normaliza entre los coruñeses