El medallero de Sánchez

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El presidente del Gobierno está muy contento porque España es medalla de oro en vacunaciones, la recuperación económica es intensa y el mercado laboral marcha a pleno gas. Aunque también habría que preguntarse por qué al tiempo nuestra incidencia es muy alta, muchísimo más alta que en países que han vacunado menos. En cuanto a las otras medallas que se ha impuesto Pedro Sánchez, la discusión es mucho más acalorada.


Los últimos datos conocidos relativos al segundo trimestre, tanto la EPA como el PIB, pueden ser considerados buenos si los comparamos con los trimestres precedentes y con los mismos del año anterior. Pero hasta ahí podíamos llegar. Si la economía no hubiera sido capaz de mejorar en plena campaña de vacaciones y sin la quinta ola, sería para abrirse las venas. Aún así, el PIB se sitúa 7 puntos por debajo del de 2019 y marca niveles de 2016. Veremos cómo impacta la quinta ola, las alertas de otros países sobre la incidencia en España y las nuevas restricciones y toques de queda. Dice la vicepresidenta del ramo que el segundo semestre va a ser el de la sólida recuperación. Hay muchas dudas. De hecho, se han prolongado medidas como la prohibición de desahucios y de corte de suministros.


Este sentimiento se ve mucho más claro en la EPA y en las previsiones del propio Gobierno sobre la evolución del paro. Para empezar, la reducción del desempleo ha sido en el trimestre de apena 70 centésimas. El paro se sitúa en el 15,23%, pero el dato real se eleva al 21,7%. Además, parece lógico el aumento del empleo por la estacionalidad y más si se compara con el desastroso 2020. De hecho, todavía no se han alcanzado los niveles de ocupación de 2019. Además, hay que tener en cuenta los 42.000 empleos públicos y que el 70% de los empleos son temporales. Sigue siendo muy grave que 1,158 millones de hogares tengan a todos sus miembros en paro y los españoles siguen ahorrando, síntoma de que no tienen las cosas tan claras como el Gobierno. La previsión de tasa de paro para este año es idéntica a la “real” de ahora y baja una décima para 2022.


Nadie se va a quedar atrás ha sido y sigue siendo el eslogan del Gobierno. Sin embargo, decenas de miles de empresas han cerrado, otras tantas están con el agua al cuello. Comercio y hostelería hablan ya de caídas de la facturación del 60%, miles de autónomos aún están en cese de actividad y otros tantos trabajadores en ERTE. La luz, el gas, el butano, los carburantes, la cesta de la compra suben como la espuma restando poder adquisitivo a las familias, mientras el Gobierno anuncia un gasto descomunal a pesar de ser campeones de déficit y deuda. Deberían dejar la imposición de medallas para los deportistas en Tokio.

El medallero de Sánchez