Viajar hasta Mallorca no fue maravilloso

Un punto de test de antígenos, en Madrid | efe
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Para los cientos de estudiantes que, como si hubiesen retrocedido en el tiempo un par de años, disfrutaron de un viaje de fin de curso a Mallorca seguro que la experiencia fue como decía la canción: maravillosa. Lo malo es que se ve que en el frenesí vacacional las medidas sanitarias pasaron a un segundo –o tercer– plano y muchos, demasiados, volvieron contagiados de coronavirus. Y ahora se han detectado brotes en Madrid, Valencia, el País Vasco y Murcia. En plena relajación de las restricciones y con el regreso de la vida familiar y social cogiendo ritmo. Para que luego venga el espabilado de turno a decirnos que esto ya está superado y que lo de mantener las normas es más una cuestión de imagen que una necesidad. Crucemos los dedos para que los chavales, sin vacunar, claro, no acaben hospitalizados y para que el brote no se convierta en ola. 

Viajar hasta Mallorca no fue maravilloso