Crisis humanitaria

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Es una invasión, un chantaje, una nueva “marcha verde”, una crisis humanitaria, cada uno tiene su propia idea sobre lo que ha significado la entrada masiva, principalmente de jóvenes y niños marroquís, por la frontera de la ciudad española de Ceuta. Lo que es evidente es que las situaciones de miseria y de pobreza obligan a la búsqueda de nuevos caladeros y oportunidades. 


Marruecos sigue siendo una monarquía absoluta donde, el rey y sus fieles seguidores, ostentan el poder de manera dictatorial. Enriqueciéndose ilícitamente, a través de la corrupción, a costa de la miseria de la mayoría de los ciudadanos. No respetan los Derechos Humanos y paradógicamente poseen un Ministro de los Derechos Humanos, con periodistas, disidentes políticos y homosexuales en las cárceles. 


La mayoría de los ciudadanos españoles somos conscientes de que en los conflictos internacionales todos los grupos políticos y la sociedad en general tenemos que estar unidos, bajo el paraguas del Jefe del Estado, del Presidente del Gobierno y del propio gobierno de la nación. 


Hace muchos años que los migrantes llegan, en oleadas, a las costas españolas y de otros países en busca de oportunidades. Son pobres, sin apenas recursos. Los gobiernos de sus países de origen reciben ayudas económicas internacionales para el desarrollo de políticas sociales, de empleo y de reactivación económica. En la mayoría de las ocasiones se quedan en los bolsillos de sus propios dirigentes, sin ningún tipo de control. La desigualdad social y la miseria endémica sigue siendo lo más habitual. 


En la precaria situación de algunos países africanos, como es el caso de Marruecos, Francia tiene mucha responsabilidad porque prefiere seguir mirando para otro lado, continuando beneficiarse de la mano de obra barata y de la explotación de los recursos naturales.

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