Un remate de taquicardia para una larga mañana de cerco a Padre Feijoo

aurelia rey agradeció a stop desahucios
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El comienzo de la jornada fue tranquilo, una mecha larga que humeó mucho rato antes de estallar. Desde las ocho de la mañana, los miembros y simpatizantes de la plataforma Stop Desahucios empezaron a concentrarse frente al número 9 de la calle del Padre Feijoo. Algunos se quedaron en el noveno piso, la casa de Aurelia Rey, mientras que la mayoría comenzaba a agruparse frente al portal.

Durante más de cinco horas, los manifestantes se mantuvieron firmes a pesar de la fuerte presión policial

Antes de las diez ya se habían concentrado más de doscientas personas entre las que se encontraban Yolanda Díaz y César Santiso, de EU; Francisco Jorquera, María Xosé Bravo y Xosé Manuel Carril, del BNG, y Yoya Neira y José Nogueira por el PSdG. Se posicionaron a favor del aplazamiento del desalojo de la anciana y consideraron \“unha extraordinaria inxustiza social\” lo que estaba ocurriendo. \“Todos somos responsables y debemos actuar\”, aseguró Neira.

La multitud rebosó la acera y ocupó un carril. Entonces hicieron acto de presencia los primeros agentes de la Policía Local, solo para labores de control de tráfico. Poco después aparecieron los miembros de la comisión judicial, acompañados de agentes del 091 tanto de paisano como de uniforme pero, tras echar una ojeada a los manifestantes, pasaron de largo.

A las once y media ya corría la noticia de que se había suspendido la orden de desalojo y todos se relajaron. Aurelia Rey recibía a los medios de comunicación en su casa, expresando su contento por el apoyo recibido mientras en la calle, Nicanor Acosta, portavoz de la plataforma, anunciaba megáfono en mano la victoria. Los manifestantes aplaudieron y comenzaron a dispersarse. Incluso la anciana bajó a la calle por primera vez en lo que iba de día. Entonces, poco antes de las dos, aparecieron cinco furgonetas de la Policía Nacional. Rápidamente volvieron a introducir a la mujer en su casa y bloquearon la puerta con una gruesa cadena.

Afuera apenas quedaba un puñado de manifestantes, entre ellos los concejales Carril y Santiso, que se interpusieron en el camino de los antidisturbios. La Policía tuvo que arrastrar al edil del EU hasta cuatro veces de la puerta, mientras Carril, que forcejaba como podía, recibió un golpe en la frente y un corte en el pómulo de un agente que aseguraba que el nacionalista había intentado meter la mano en la funda de su arma. Tras reducirles, los antidisturbios cortaron la calle y trataron también de cortar la cadena de la puerta.

Al final, tuvieron que llamar a los bomberos para que trajeran una sierra radial. Cuando el primer bombero llegó a la puerta. Adolfo Naya, de la CIG, le miró desde el otro lado del cristal y se dirigió a él, \“Non o fagas, compañeiro!\”, pasándole por una rendija una pancarta de Stop Desahucios. Fue un momento crítico: el bombero alzó el cartel y volvió al camión en medio de una tremenda ovación. Eran las tres y cuarto de la tarde. Minutos después aparecía una segunda dotación, pero uno de sus bomberos se retiró tras \“lesionarse\” la muñeca. Al sargento no le quedó otro remedio que actuar él mismo.

En cuanto la cadena cayó rota, la gente reaccionó, rompió la barrera policial por la plaza de Lugo y comenzaron los empujones y forcejeos a un metro del portal. Los agentes arrastraban por los suelos a los manifestantes, los papeles de los funcionarios judiciales volaban, el caos era tremendo y la carga policial parecía inevitable. Entonces el oficial al mando ordenó la retirada. A las tres y media, la calle era de Stop Desahucios.

Un remate de taquicardia para una larga mañana de cerco a Padre Feijoo