El embajador pone colorada a Calvo

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PACO Vázquez, el coruñesismo hecho hombre, conoce los entresijos de El Vaticano casi tan bien como el mismísimo Espíritu Santo. Ese conocimiento, al cincuenta por ciento material –el adquirido durante su etapa de embajador– y espiritual –el infundido desde las alturas en respuesta a cada una de sus plegarias de hombre pío– le permite enjuiciar con todo acierto la visita de la vicepresidenta Carmen Calvo a la Santa Sede. Primero le da un par de labazadas del revés por su vestimenta; no iba hecha una zarrapastrosa, es verdad, pero tampoco como debería ir. Recordaba a cierto alcalde que recibió al rey con unos pantalones vaqueros arrugados, como si acabase de levantarse de la siesta en el sofá. Pero la chicha del asunto está en el desmentido realizado por El Vaticano rectificando las afirmaciones de Calvo sobre el supuesto acuerdo para que los restos de Franco sean enterrados en la Almudena. Nunca se había visto un desmentido tan rápido desde la sede papal. O sea, que de lo que la vicepresidenta del Gobierno puso en boca del cardenal Parolin, nada de nada. A embajadora no llegará, porque de diplomacia tampoco tiene ni idea. ¿Sabrá de algo esta buena señora? FOTO: el paco vázquez de verdad y el paco vázquez diplomático | aec

El embajador pone colorada a Calvo