Apenas diez chabolistas contemplaron el final de tres décadas de historia negra en Penamoa

los chabolistas se llevaban lo que podían de los galpones quintana
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Las excavadoras acudieron puntuales a la que fue su última cita con las chabolas de Penamoa. Eran las diez. Durante toda la mañana, la pala arrancó uralita, chapa y madera hasta reducir a un amasijo de escombros la media docena de infraviviendas que aún subsistía tras la última demolición. La grúa se llevaba los coches abandonados. Al caer la tarde, Penamoa había desaparecido, poniendo así fin a un asentamiento que ha durado 28 años durante los que creció hasta convertirse en el mayor asentamiento chabolista de Galicia y ganó la fama de ser el referente de la distribución de drogas en todo el noroeste.

Hubo momentos de cierta tensión antes de que empezara el trabajo, cuando algunos vecinos de O Ventorrillo subieron a ser testigos de lo que para ellos era un momento histórico y fueron recibidos con gritos de \“racistas\” y \“carroñeros\” por los chabolistas.

La demolición despertó sentimientos encontrados entre los que la esperaban desde hacía mucho tiempo

La Policía los protegió apartándolos cien metros y habilitando una salida segura para los chabolistas. En el interior del poblado solo se encontraban asistentes sociales y personal del juzgado, para comprobar que la orden de derribo se cumplía. Un cordón de la Policía Local impedía acercarse.

Los únicos que traspasaron la barrera en algún momento fueron algunos de sus habitantes, que se llevaban objetos de lo más diverso, como antenas o pantallas, o tiraban de la correa de un perro. Un puñado se quedó para observar desde el puente que cruza la Tercera Ronda como sus casas desaparecían poco a poco. \“Me siento muy mal, fatal –decía uno de ellos, contemplando el trabajo de la máquina– en esa casa nací yo\”. No todo el mundo sentía la misma nostalgia: Rosa Barreiro, la presidenta de la asociación de vecinos de O Ventorrillo, que se había unido a la avanzadilla ciudadana, expresó \“un sentimiento agridulce, pero teníamos muchas ganas de que este momento llegase\” .

Del PSOE al PP > \“Es un proceso que inició el PSOE y que acaba el PP\”, recordaba casi al mismo tiempo el alcalde, Carlos Negreira, desde los salones del palacio municipal de María Pita. Es algo en lo que coincide la portavoz socialista, Mar Barcón, que señaló que \“este momento es el resultado de un trabajo previo, firme y decidido por la integración\”.

La firmeza del proceso, que continuó Negreira al llegar al cargo, es puesta en entredicho por las familias gitanas que abandonaban ayer sus hogares y que calificaba el Plan Especial de \“engaño\”, y por los vecinos agrupados en la Plataforma Ventorrillo Desmantelamiento Penamoa que denunciaban que habían tenido que soportar continuos retrasos e incumplimientos por parte del bipartito. \“Esperamos que ahora las autoridades trabajen de verdad\”, deseó la portavoz, Ana Oreiro.

Ha sido una labor de tres largos años lo que dio pie al final del poblado, desde que se planificó el trazado de la Tercera Ronda a través del terreno ocupado por 263 familias, y lo cierto es que su destrucción ha sufrido casi tantos retrasos como la construcción del vial. \“Acudimos a los jueces y conseguimos retrasarlo durante un año, pero ya no hay nada que hacer. En cuanto se firma la orden...\”, comentaba un chabolista.

Varios volvieron por la tarde para rescatar toda la chatarra posible. Lo hicieron bajo la vigilancia de la Policía Local, encargada de asegurarse que Penamoa no resurja de sus escombros.

Apenas diez chabolistas contemplaron el final de tres décadas de historia negra en Penamoa