Los bomberos evitan en General Sanjurjo que se venga abajo parte de una fachada

La amplia acera de la calle de Alejandro Barreiro Noya permitió desplegar la escalera sin problmeas quintana
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  Los bomberos intervinieron ayer en la avenida de General Sanjurjo, en un nuevo episodio de caída de cascotes. Varios kilos de ladrillo y cemento se desprendieron de la fachada a la altura del tercer piso del número 123 de esa avenida. El equipo de emergencia tuvo que emplear una autoescalera para elevarse hasta esa altura y retirar todos los pedazos susceptibles de caerse, que eran bastantes, dado que la fachada del edificio, de 65 años de antigüedad, se encuentra en bastante mal estado de conservación, con grietas preocupantes, en especial alrededor de las ventanas del inmueble, que hace esquina con la calle de Alejandro Barreiro Noya.

Hasta el lugar también se desplazó la propietaria del inmueble, acompañada de un arquitecto. En el tercer piso vive un joven que se encontraba en la vivienda en el momento de los hechos pero que no se percató de que se habían desprendido pedazos de la fachada hasta que vio a un bombero a través de los cristales de la ventana. La dueña del inmueble alegaba que el estado del edificio era el resultado de unas obras que habían estado realizándose en el número 125 y que –aseguraba– había conseguido paralizar con una orden judicial. Su propio asesor la disuadió de seguir insistiendo en sus argumentos.

El mes pasado, los servicios de emergencia tuvieron que acudir a seis actuaciones por esta misma causa

 

“Lo que está pasando aquí es que el edificio, que tiene ya una edad, está sufriendo una tensión estructural: la mayor parte del peso se sostiene hacia atrás porque se levanta sobre una pendiente muy pronunciada”. Con el paso del tiempo, el peso de la fachada, que se inclina hacia adelante, se sostiene únicamente por las ménsulas, que están cediendo por el propio peso del hormigón, así que, en cada nivel, pueden observarse las preocupantes grietas que han provocado desconchones en el recubrimiento del inmueble. La dueña alegó que había visto construir el edificio y resaltó la fuerza de sus cimientos, pero el arquitecto señaló que “los materiales con los que se construía entonces no son los de ahora, porque los áridos que se utilizaban eran de mar y no de río”. Según el profesional, la presión por la construcción en la zona es secundaria.

 Intervenciones > Pero, al margen del estado del edificio después de 65 años de uso, lo cierto es que ésta es la novena actuación de los bomberos en una caída de cascotes en lo que va de año. A este ritmo, antes de que acabe el mes habrán igualado la cifra del año pasado (de una docena). Ya solo el pasado mes fueron seis los casos que tuvieron que atender, todos de edificios de cierta antigüedad, cuyos fragmentos no han provocado víctimas.

El jefe del servicio, Carlos García Touriñán, considera que una de las causas más importantes detrás de esta mala racha para los inmuebles coruñeses son los fuertes cambios de temperatura que se vivieron durante la última quincena, y que provocaron tensiones en los materiales que recubren los edificios: “Hay que tener en cuenta que a los inmuebles con un adecuado mantenimiento no les tiene por qué pasar nada, pero aquellos que están viejos, o mal cuidados, el calor que se está dejando sentir estos días es un problema, porque luego viene la noche y con ella, vuelve el frío”.

Los datos meteorológicos señalan variaciones de hasta diez grados entre la temperatura mínima y máxima, de manera que los materiales de la fachada se contraen durante la noche y comienza a dilatarse cuando la temperatura sube. “Los casos que hemos tenido recientemente se dieron a última hora de la mañana o a media tarde, que es cuando el sol pega más y se nota el nota el calor”, señala Touriñán.

Los bomberos evitan en General Sanjurjo que se venga abajo parte de una fachada