Una unidad por la que no se da un paso

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Pedro Sánchez se rodeó de lo más selecto del IBEX35 (no se sabe muy bien qué le habrá parecido esto a su socio Pablo Iglesias), para volver a hablar de unidad. Cerca de cuarenta veces repitió esa palabra exigiendo al PP poco menos que el apoyo a los presupuestos que el gobierno le ponga sobre la mesa, con la excusa de la reconstrucción nacional y ante los (supuestamente) amigos de los populares. Lo curioso es que en su alocución ni una vez se mostró a favor de sentarse con el Partido de Casado para buscar, cuando menos, algunos puntos de acuerdo en los que apoyar un posible respaldo a las cuentas del bipartito. Es decir, que Sánchez lo único que quiere es un cheque en blanco que le sirva para mantenerse otros tres años en la Moncloa. Poco tardó el portavoz nacional del PP, José Luis Martínez-Almeida, en salir a la palestra para recordar que el presidente del Gobierno lleva meses sin llamar a Pablo Casado. Con la que está cayendo, la postura del presidente no parece la más sensata y menos si se tiene en cuenta la falta de apoyos que tiene para sacar adelante unas cuentas que deber servir para que el país salga del atolladero en el que nos encontramos. FOTO: el presidente, conferenciando | EUROPA PRESS

Una unidad por la que no se da un paso