Pan, justicia y paz

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Tras la segunda guerra mundial los ciudadanos tenían por bandera, para un porvenir mejor, esa petición que “alumbra” hoy la ventana y que solo con un vistazo a nuestro alrededor, podemos observar que muchos años después siguen sirviendo como quimera.


Ahí están las colas de la vergüenza donde millares de familia buscan el pan de cada día en una sociedad del primer mundo donde las desigualdades crecen a diario: empleo en precario, desigualdad pues, una injusticia, y en la política actual suenan tambores de guerra en medio además de una pandemia que ha puesto en evidencia las carecían que padecíamos tras años de políticas de austeridad en el gasto social que siempre castigan a los mismos.


Y en este panorama crece en toda Europa la ultra derecha con su mensaje de siempre: ojo con los inmigrantes.


Atención con los que abusan de los servicios sociales y cuidado con subir los impuestos a quienes manejan el mercado y, por tanto, el capital. Pisos vacíos en una época donde se habían hecho millonarios los grandes grupos dedicados a la compra de inmuebles, coincidiendo con una larga etapa donde las administraciones –gobierno central, autonomías, ayuntamientos– miraban para otro lado ante un problema que naturalmente estalló ante sus narices.


Está pasando en toda Europa donde la ultraderecha está ganando espacio y España es un ejemplo y el lio de las maniobras actuales es otra muestra de que, finalmente, la foto de Colón tenía un final previsto: llevarnos al Partido Popular de Fraga o peor a la CEDA delos años treinta, responsable en buena parte de la guerra incivil. Y frente a todo esto los progresistas, las fuerzas de izquierdas, no son capaces de ofrecer al ciudadano una verdadera revolución con medidas capaces de recuperar a miles de españoles de todas clases sociales que están dispuestos a colaborar con un ambicioso plan que tenga ese lema que inicia este comentario. Están dejando el sitio para personajes como la presidenta de la comunidad madrileña que ya, sin tapujos, se declaró fascista según escuchamos en la tele. No es una sorpresa para nadie pero si una amenace para muchos. A unos metros de Ayuso Acebes insistió en no conocer la caja B del PP., pero es el mismo que negaba que los atentados del 11-M fueran obra de los islamistas.


Ahora el viejo grito que abre hoy el balcón pide cobijo para los sintecho y pan para los que pasan hambre. 


Es de justicia. 

Pan, justicia y paz