La FUCC ve una mejoría en el comercio local desde la reapertura de la hostelería

Varias personas con bolsas de comercios en la zona de la plaza de Lugo | javier alborés
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Los comerciantes coruñeses encaran el mes de marzo con un mejor estado de ánimo al ver que la reapertura de los establecimientos hosteleros y la libre movilidad de A Coruña con el resto de Galicia ha influido en el hábito del consumidor.


Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones más precisas, desde la Federación Unión Comercial Coruñesa (FUCC) notan que hay un ambiente de mayor confianza y felicidad. Así lo indica su presidente, José Luis Boado, quien reconoce que “las mejorías últimamente suelen ser breves, pero esperamos que no ocurra esta vez”. Por lo de pronto, las calles de la ciudad ya lucen de forma diferente. “Desde que se puede volver a consumir en los bares ya se ve a mucha gente con bolsas y con una cara mucho más alegre. Esto influye directamente en el comercio, porque, si alguien quiere ir al servicio, por ejemplo, pero tiene los bares cerrados, ya no arriesgan a irse de compras”, dice.


Si bien parece que las ventas cogen ritmo, “no van a compensar las pérdidas registradas hasta el momento. Nos conformamos por ahora con que haya más afluencia”, asegura. Con una fecha clave para las tiendas próxima, como es el Día del Padre, desde la FUCC esperan que aumenten todavía más las compras, sobre todo en el sector de los regalos y en la informática. “El sector de hombre aguarda que esta próxima semana sea de mucha actividad”, afirma Salgado.


Para el presidente de la FUCC, además, el hecho de que los establecimientos de hostelería estén abiertos y que coincida con la tendencia descendente de la influencia de covid-19 se traduce en una gran noticia. “Demuestra que al abrir los bares no aumenta la incidencia, por lo que está claro que si se cumplen las normas se puede desarrollar toda actividad”, manifiesta.


Menos gente en la calle

La actitud positiva está presente en todas las zonas de la ciudad, pero algunos comerciantes demandan la apertura de los bares hasta, por lo menos, las 20.00 horas. Es el caso de José Salgado, de Distrito Mallos, quien considera que “a las 18.00 horas, cuando los locales cierran sus puertas, las calles se vacían y la gente no acude al comercio”. Para él, el hecho de posponer el cierre dos horas, sería un “alivio”. 

La FUCC ve una mejoría en el comercio local desde la reapertura de la hostelería