Las curiosidades de la Casa de Baños, el Principal y la plaza de Toros

Plaza de Toros de A Coruña en los años 60 del pasado siglo
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Apenas existen referencias al respecto, pero son curiosidades de A Coruña que merece la pena conocer. Entre ellas destacamos algunas de las que iremos sacando a la luz del olvido.


Es el caso de la Casa de Baños del Parrote, de la que existen anotaciones de 2 de mayo de 1839. En ellos se apunta a los beneficios de los baños de mar y a que, a pesar de ser tan conocidos en la época, para tomarlos no había hasta entonces en esta capital un establecimiento seguro y decente, pues las incomodidades, eran casi siempre iguales o superiores a los buenos efectos que los bañistas esperaban conseguir todos los años. El número seguía aumentando y, no sin dificultades, por la previsión de no concurrir en un mismo sitio las personas de ambos sexos.


Así, con el importante fin de evitar tan graves inconvenientes, en ese 1839 se está habilitando y en breve se concluirá un establecimiento de baños en el sitio que ofrece mayores ventajas, por su localidad, y por estar a cubierto de los vientos y resacas, tal es el llamado el Parrote, cerca de la Puerta Real, en donde se construye con solidez una casa de baños que contendrá dos localidades grandes, una para hombres y otra para mujeres y además porción de separaciones independientes en donde cada persona halle toda comodidad para bañarse. Los precios serán equitativos y la empresa se compromete a no omitir medio alguno que pueda contribuir a la posible perfección de un establecimiento tan útil. Lo suscribe, en A Coruña, con fecha de 26 de abril de 1839, José Fernández.


Instalaciones

El, 10 de julio de eses ismo año, un anuncio indica sobre esta misma casa del Parrote: “Los señores que gusten tomar baños de mar con toda comodidad, libres de sol y vientos, pueden concurrir al sitio que llaman el Parrote de esta ciudad. Cuando se halle puesta la bandera, que es la señal de que hay marea para poder bañarse, se advierte que hay seguridad, aseo y limpieza, los bañistas no necesitan llevar más, que la ropa para secarse”.


Además, señala que “el despacho se haya a la entrada del establecimiento y los precios, entrada un real por baño, niños y niñas, la mitad, hasta la edad de diez años, cuarto independiente. Por una hora dos reales, más el real de entrada, bien que sea una persona ó bien cuatro ó seis, las criadas del servicio que acompañen a su ama, gratis”.


También referente a la toma de baños, el 11 de junio de 1842, se publica el siguiente anuncio: “Sebastián de Iguereta, alcalde segundo constitucional de esta ciudad y presidente interino de su ilustre ayuntamiento (...) Habiéndose prevenido varias veces por mis antecesores, que todos los que quieran bañarse lo verifiquen en los puntos más retirados de la población, continuando sin embargo algunos haciéndolo en la Marina, Muelles, Cantones y otros parajes, no menos concurridos, siendo este abuso tan opuesto a la decencia y moral pública, hago notorio, que desde el día de hoy se prohíbe que nadie se bañe en ningún paraje público y de concurrencia, especialmente a las inmediaciones del frente de la línea que sigue desde Puerta Real a la Marina, Muelles, Cantones, Puerta de Abajo, Garás y Playa de la Palloza. En los sitios conocidos por el Parrote, Puerta de San Miguel, Estrada, Pelamios, San Amaro, Berberiana, Riazor y otros que, aunque públicos, son poco frecuentados, se permite como hasta aquí, pero haciéndolo siempre con las precauciones que dictan la honestidad y el recato”.


Prohibición

En el mismo documento se advierte de que “los contraventores serán castigados con la pena de 4 á 40 reales y detenidos por el pronto en los cuerpos de guardia, a quienes se pasaron al efecto las órdenes más terminantes por el gobernador militar de la plaza” y que “en la misma pena incurrirán los que se detengan a, ver, observar e incomodar con palabras obscenas a los bañistas”.


Así, aclarando que “para que nadie alegue ignorancia, se fija y se publica el presente, el 9 de junio de 1842”, suscriben De Iguereta y el secretario Pedro A. Mourín.


Otro anuncio curioso es el de la entrada en funcionamiento del Teatro Principal, el 6 de agosto de 1851: “Mañana tendrá lugar la primera representación en dicho local del célebre bailarín grotesco Mr Ratel, acompañado de su escogida compañía. Los precios son los siguientes: Palcos bajos, 24 reales; palcos primeros, 20 reales; palcos bajos 16 reales; lunetas, 3 reales; sillones, 3 reales, y entrada general, 3 reales. 

Los palcos terceros y los asientos de galería quedan libres para el público tan solo por la entrada. A los señores abonados se les reservarán sus respectivas localidades hasta las doce del día”.


No menos sorprendente resulta el arriendo de la plaza de toros, de 31 de marzo de 1851, donde “Don José Agapito Ugarte arrienda la plaza de esta ciudad para dar en ella tres o cuatro corridas en los días del 2 al 6 del próximo mes de julio, época en que se celebra la feria de este pueblo; para cuyas funciones ha obtenido ya el competente permiso”.


“Por consiguiente –continúa– los que gusten entrar en el expresado arriendo, podrán dirigirse por si o por medio de apoderado a dicho señor, calle de San Nicolás 39, bajo el concepto de que solo admite proposiciones sobre el particular hasta el día 15 del inmediato abril”. Lo firma en A Coruña, a 29 de marzo de 1851.

Las curiosidades de la Casa de Baños, el Principal y la plaza de Toros