Llevar a buen puerto

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Esta es una ciudad con mar alrededor y con un puerto separado por una valla con pinchos y unas puertas cerradas salvo acontecimientos. Dicen que es por nuestro bien. 

En esta  ciudad para hacerse perdonar los hilillos de petróleo de Mariano Rajoy o no llevar al petrolero hasta el quinto pino como sugería Trillo,  inventaron el puerto exterior en una reunión ministerial presidida por Aznar. Luego recordarán los historiadores que la debacle del PP –que perdió las siguientes elecciones– empezó precisamente aquí- A la marea negra le siguió una de solidaridad repartida por toda Europa.
Volvemos al puerto exterior que está en Arteixo. Ya  entonces los técnicos explicaron que no era el lugar propicio pues SESENTA DIAS AL AÑO batía el mar abierto. Ni caso.  Se comentó que gentes muy importantes de la política, la construcción y las inversiones financieras estaban detrás de “la fachada marítima”.   Y ahora vuelve a sonar el mismo son y  la misma letra. El nuevo Presidente de aquello que se llamaba Junta de Obras del Puerto, arquitecto, urbanista y profesor universitario nos habló de la tierra pegada al mar. Cuenta este periódico que apostó por “la fachada marítima como negocio que reactivará la economía del área metropolitana ¿?. Esta vez el Ayuntamiento, donde se celebrará la reunión, puede recoger las opiniones de los vecinos que han sido muy claros antes y ahora.

Y con el paso de los años cada poco el Puerto Exterior sale a la palestra para meterse unos con otros. Y es que por aquí y por allá –Concello, Diputación, Xunta, Gobierno Central – pasaron todos los partidos que ahora agitan esa bandera para darles con el palo a los otros que en su tiempo hicieron lo mismo.

Pero en estos años el puerto llevó algunos palos: no vino la petrolera anunciada y la fachada marítima ahí está sobrevolando alrededor. Y con todo esto nadie echa una mirada, aunque sea de reojo, al puerto donde amarran los trasatlánticos. Cualquiera que haya viajado un poco –o visto la televisión– coincidirá conmigo que en Bilbao,  Málaga, Oporto, etc., sus  “estaciones marítimas” no tienen nada que ver con lo que hay, mientras Palexco se hunde por falta de actividad. Y sobre “la fachada marítima” ya se manifestaron los ciudadanos: para disfrute del personal. ¿Y el tren? Claro y las mejora de la red gallega, también.  

Llevar a buen puerto