Habló el imperio

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Acuarenta y siete días (el de hoy no lo cuento, pues cuando ustedes lean esto llevará la mitad “gastada”) de la gran cita, habló el pueblo.  
Y no hay que preguntar a los augures ni abrir en canal un bicho. Llega con leer: de todas las combinaciones posibles, el mayor rechazo lo concita que gobierne el Partido Popular o el PSOE. De todas las cuentas posibles, las cifras que hacen posible una coalición, se inclinan por la hegemonía del PSOE en un supuesto pacto de centro-izquierda.
Si descendemos un escalón más (valoración y conocimiento de los líderes) de nuevo el PP sufre un bofetón pues el político peor valorado –y con un conocimiento del cien por ciento de los encuestados– es Mariano Rajoy, al que no quiere de presidente el setenta por ciento de los consultados y, mire usted, don Mariano, ni siquiera el total de los suyos…
Para Marcos Sanz Agüero, analista senior de Metroscopia, dos palabras resumen el estado de ánimo de la ciudadanía: indignación y oxigenación. Indignación, cabreo, por la situación actual, donde rampa la desigualdad y oxigenación, bochorno, hartazgo, ante la corrupción que convierte al país en un remedo de la Dinamarca donde “algo olía a podrido”
Aunque parezca increíble, hay ciudadanos a los que no les gusta su presidente, se rebelan contra la política de su gobierno, están hartos de tanto sufrimiento inútil, pero siguen manteniendo el colchón de los populares cuando, en situaciones muy parecidas, UCD pasó del cielo a los infiernos sin pasar por el purgatorio.
Y ¿qué pasa aquí…? Que la herencia de esta legislatura pesa como una losa en el historial de los populares con casos tan paradigmáticos como el de Ourense, donde se heredan los puestos y el dedo (por no decir otra cosa fea) para seguir mandando como hace quinientos años…
La herencia que nos deja Rajoy es el agujero del sistema de pensiones y la herencia, que ahora quiere tapar Feijóo con mil empleos en Educación –confirmando la desfeita de los años de plomo de su mandato– con esos acuerdos (ayer malo, caca nene, ZP populista) como el cheque bebé.
Lo de aquí es una broma comparando el conjunto de rotos que nos deja la política marianista, por mucho que la copiara su alumno más adelantado, y el futuro vaticina más recortes, más jóvenes emigrando y más viejos malviviendo. De ahí la foto que muestran las encuestas. De ahí la voz del imperio.

Habló el imperio