ABRAN PASO

|

Reconozco que me equivoqué con Alberto Ruiz-Gallardón. No tenía opciones (después de plantear a Mariano Rajoy: “la ley del aborto o yo me voy”), pero el caso es que demostró que tiene un par de pelotas y dimitió. No es que esté triste por ello (me refiero a mí).
La lástima es que al Partido Popular se les vaya uno de los pocos dirigentes que no están imputados. Pero la vida es dura, así que, abran paso, señoras, y déjenle irse: del ministerio, el escaño, de los cargos en el partido, de la política y, si quiere, también del país.
“A enemigo que huye (o se vaya), puente de plata”, decía no sé quién. Ahora únicamente espero que cunda el ejemplo y ocurra como con eso de las dimisiones reales, que haya un contagio y se produzca una desbandada de ministros dimisionarios en el Gobierno y nos dejen en paz de una puta vez a todos los españoles.
Ya sé que no caerá esa breva, pero por querer, que no quedé. Desde aquí deseo al señor Ruiz-Gallardón una larga vida. Sin más. Viniendo de mí, este deseo es de agradecer y tenerlo en cuenta. Mucho, neno.

ABRAN PASO