Claro que hay dinero

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¡Ydicen que por la boca muere el pez…! Estos “peixes” sobreviven pese a lo que expulsan, eructan, con pasmosa facilidad y sin rubor alguno. Ya queda en la historia la frase del señor Botín el mismo día en que la familia era reconvenida por su afán de buscar aquí el paraíso (fiscal, claro) por si allá no lo hay o fuera cierto lo de la aguja, el camello y el rico… Otra de las parábolas que no se cree el portavoz de los obispos, a punto de jubilarse, pero insistiendo, hasta el final, en “mentiras piadosas”. Dijo en la radio (Cadena SER) que los obispos ni apoyaron ni organizaron las manifestaciones contra el aborto o el matrimonio homosexual y no se inmutó cuando reprodujeron sus declaraciones “alentando, justificando, en nombre de los obispos, tomar la calle contra la autoridad civil”.
Nos dicen que las familias españolas recuperaron su poder de ahorro y se sitúa ahora en cantidades anteriores a la crisis.  
A los políticos empeñados en vendernos un país que no existe (ojo: que no reconocemos nosotros, pero sí conocen, pues viven ellos), hay que enfrentarles a la realidad de las cifras. Un ejercicio que hace Manuel Lago, economista de prestigio, que ausculta la realidad a pie, en la rúa, en la tertulia del café o en la cola del cine. Por cierto, el PP recibió, en 2011, de los presupuestos del Estado más dinero que la industria cinematográfica…Exactamente 120 millones.
Manuel rebusca entre las cifras oficiales para contarnos que durante este trimestre los salarios bajaron un 5% –y llevamos así seis semestres consecutivos– y nos situamos en un injusto e ineficiente traspaso de transferencias de rentas del trabajo hacía rentas de capital.
Confirma lo dicho aquí y la frase que ilustra el comentario. Hay dinero. Lo tienen unos cuantos. Y  mucho.
La firma Montoro e hijos, a través de la inmobiliaria Monthisa, cuentan en Internet, “se hacen” con mil pisos vendidos por Bankia a precio de saldo.
Unos ganaron. Al resto, la devaluación salarial supuso una crisis en la demanda interna y “gripó” el motor de la economía española.
Manuel Rivas ironizaba: “Entra tanto dinero que no hay sitio y hay que liberar escuelas, teatros, hospitales, viviendas sociales,  talleres de discapacitados, bailes de la tercera edad, lo que sea, para que la pasta se sienta a sus anchas”
Claro que hay dinero. Lo tienen ellos.

Claro que hay dinero