Elecciones europeas con truco

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La abstención será la gran vencedora de las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo. No es una novedad. Es más, es lo común en cada cita con las urnas cuando se trata de elegir a los eurodiputados que en Bruselas decidirán los designios políticos de la Unión. Basta con echar un vistazo a la participación de anteriores comicios para darse cuenta de que estas elecciones no levantan pasiones en España. Tanto en 2009 como en 2004 el índice de participación rondó el 45 por ciento. Es decir, ni siquiera la mitad del censo acudió a los colegios electorales.
A estas alturas puede que alguien haya acudido a las enciclopedias o a San Google y me recuerde que en 1999 las elecciones europeas tuvieron una participación del 63 por ciento, pero a esos mismos se les podría decir que ese año coincidieron con las municipales y que ese porcentaje se corresponte, por historia, con los comicios locales. Vuelvan, si no, a ojear al santo que navega en internet.
Pero no se crean que solo aquí hay euroescépticos. No somos una excepción. En la mayoría de los países del viejo continente ocurre lo mismo. E incluso peor. Mucho peor. Así que...
No quiero jugar a adivino ni mucho menos, pero les adelanto que la caída del Partido Popular no será estrepitosa. Sí perderá un importante número de votos. De eso no cabe duda. Pagarán el peaje de la crisis, de los recortes, de las medidas de austeridad y del descontento generalizado con la clase política. Pero no se pegarán un batacazo de esos que fuerzan una renovación integral.
Esta circunstancia también forma parte de la estadística que se maneja en cada cita europea con las urnas. Generalmente el ciudadano aprovecha esta convocatoria para dar un toque de atención al partido en el Gobierno para que no se relaje y advertirle, de paso, que en cualquier momento puede perder la confianza del pueblo soberano.
Entretanto, el Partido Socialista ganará votos. Hombre, lo contrario sería para hacerse el harakiri. Recogerá parte del descontento social y le servirá tanto de consuelo como de acicate para pensar que puede convertirse en alternativa si la remontada de la crisis no llega a tiempo.
De los distintos partidos nacionalistas no les digo nada. Obtendrán representación y venderán lo logrado como un éxito. Solo queda la duda de la cuestión catalana. Esa sí que tendrá un trasfondo político de mayor calado tal y como están las cosas con eso del órdago independentista.
En fin, dentro de un mes les volveré a contar. Si no alcanzamos el 50% de participación, si el PP pierde votos, el PSOE gana unos cuantos, los nacionalistas obtienen una digna representación, al igual que UPyD e Izquierda Unida, les diré que ya se sabía de antemano. Ah, y les anticipo que en la siguiente cita europea me temo que la cosa no cambiará mucho. Ojalá me equivoque.

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