Ser madre mola

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Aún me quedan bastantes años para jubilarme, pero cuando lo haga podré hacerlo con un incremento de un 5% en mi pensión. Es el premio del Gobierno por ser madre de dos hijos, una de las medidas que el Consejo de Ministros presentó en el paquete de iniciativas – nada menos que 227– destinadas a apoyar a la familia y que tiene, como objetivo primordial,  incentivar la natalidad. En mi caso es sólo un incremento del 5%, pero si usted tiene tres hijos el porcentaje sube al 10% y si es madre de familia numerosa –algo cada vez más raro en este país– el incremento llegará al 15%. Por tanto si tiene la intención de jubilarse y reúne alguna de estas condiciones espero que le toque a partir del 1 de enero de 2016, cuando entrará en vigor la medida.
El alza de las pensiones  es una medida  positiva  y por varias razones. La primera porque es una ligera compensación a la diferencia existente entre la jubilación media de un hombre –que es de 1.500 euros frente a los 1.096 euros que perciben las mujeres. Algo es algo. La segunda, más subjetiva, es un reconocimiento al esfuerzo que supone ser madre y además trabajar toda una vida. Es un ejemplo de recompensa social absolutamente necesario. La tercera, finalmente, es que es una fórmula que incentiva la maternidad y la natalidad como aportación al sistema de la Seguridad Social, que se suma a las aportaciones que ya existen durante la crianza a través del IRPF.
Como en todo, siempre hay aspectos discutibles o matizables y en los planes de políticas sociales y económicas es muy difícil hacer una cálculo, ni siquiera aproximado, del impacto que puedan tener las medidas propuestas.
Sabemos que en la dramática situación de nuestra pirámide demográfica, donde nacen pocos niños,  el factor económico no es el único elemento determinante para convencer a los padres potenciales de que traigan hijos al mundo. Las mujeres tienen menos niños por una serie de razones, algunas de ellas económicas y muchas de índole cultural, social e incluso psicológica. De hecho, en los momentos de bonanza económica la natalidad era prácticamente igual de baja que en las horas más tristes de nuestra economía.
Es verdad que se debe promover la natalidad desde todos los ámbitos con primas, con incentivos fiscales, con subidas en las pensiones, con flexibilidad laboral y horaria, con incrementos en el número de plazas en guarderías públicas… pero creo que es preciso que todas estas medidas lleven también incluido el sello del reconocimiento social a la maternidad. Es necesario que “mole” ser madre, como dirían mis hijas adolescentes. Cuando ser mamá vuelva a ser un valor, entonces estaremos en el buen camino y además podremos garantizar las pensiones de nuestros nietos.
(*) Carla Reyes Uschinsky es presidenta de
Executivas de Galicia

Ser madre mola