El papel del rey

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Llegados al punto de bloqueo por el que atraviesa la política nacional grande debe ser la desesperación de Iglesias para atreverse a plantear que al jefe del Estado le toca una labor de “mediación” y arbitraje debería entender que en un sistema parlamentario la coalición es la fórmula natural más importante cuando nadie tiene una mayoría absoluta”. Pedirle al rey que “medie” en el bloqueo político para que Sánchez cambie de criterio y levante el veto a un Gobierno de coalición con Podemos es desconocer el papel que la Constitución asigna al jefe del Estado.

El margen de actuación del rey se enmarca en las coordenadas que establecen los artículos 56 y 99 de la Constitución. En el primero se dice que el rey: “Arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones” y en el segundo que “El rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del Congreso propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”.

Todo lo que fuere salirse de ese marco sería ajeno al imperativo constitucional. Juan Carlos I nunca cayó en el “borboneo” que en el pasado practicaron algunos de sus antecesores y que tan funestas consecuencias deparó a España y a la institución monárquica. En la línea trazada por su padre nadie duda de que Felipe VI cumplirá con el papel que la Constitución asigna al jefe del Estado. Y por eso se puede anticipar que no tendrá en cuenta la petición de Iglesias. Cuesta poco imaginar lo que estaría diciendo Iglesias en el supuesto de que el postulante de esa “mediación” hubiera sido Rivera, ofreciéndose para formar un Gobierno de coalición con el PSOE. 

En los días germinales de Podemos Iglesias presumía de “cabalgar sus contradicciones”. Era la expresión de una concepción cínica y aventurera de la política. Olvida y cambia lo que ha ido diciendo al largo de estos años pero el personal tiene memoria. El mismo Iglesias que ahora pide la “mediación” del rey para ver si Sánchez cambia de idea y permite a Podemos entrar en el Gobierno es el que no ha mucho hablaba de la “Monarquía corrupta” y se preguntaba para qué servía esta institución. O decía: “Un país moderno, feminista, no se merece que a la Jefatura del Estado se acceda por fecundación sino por elecciones”. 

¡Qué ironía¡ precisamente han sido los electores quienes en las dos últimas consultas han dejado a Podemos temblando con un millón y medio menos de votos. Por eso pide socorro al rey.

El papel del rey