Las cosas pequeñas

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La escena era, como mínimo, curiosa. Aunque la tarde era fría y había lloviznado, aquellos tres vecinos de Matogrande descansaban sentados sobre la hierba del pequeño parque junto a la zona de juegos. “Van a terminar con la ropa húmeda y manchada de verde, ¿por qué no se sentarán en un banco?”, pensé. Y entonces miré alrededor y lo entendí todo. Porque no hay bancos. Así de sencillo.
Matogrande no es el único barrio con carencias dotacionales en A Coruña, pero sí es un buen ejemplo de los muchos vacíos que los vecinos y vecinas de la ciudad se encuentran en su día a día, y que dificultan mucho esa vida común que siempre ha hecho de A Coruña una ciudad activa, donde las calles burbujean.
Es difícil bajar a los peques al parque si el más cercano está demasiado lejos, o directamente no cuenta con el equipamiento necesario. Y desde luego no apetece mucho quedarse si la mejor -o, mejor dicho, la única- opción para sentarte es el suelo. Si tienes suerte, será césped, de lo contrario, el mismísimo asfalto. 
Sin papeleras en las que depositar los envoltorios es complicado mantener la ciudad limpia, y desde luego no incita a salir a pasear ver una Coruña sucia… Aunque la suciedad sea una preocupación “menor” comparada con la inseguridad que suponen los baches en las aceras, o las deficientes marquesinas en las que esperar un transporte público con frecuencias y recorridos más que discutibles.
Matogrande, Labañou, Eirís, Novo Mesoiro… son solo algunos de los barrios que he visitado en los pasados días, y en todos ellos he encontrado el mismo problema: la falta absoluta de interés por los pequeños detalles que hacen la vida de los coruñeses más fácil, y la ciudad más habitable.
El presupuesto necesario para dotar de bancos los parques, de papeleras las calles o de marquesinas las paradas es ínfimo. Casi ridículo. Pero aun así el gobierno de Xulio Ferreiro racanea con las cifras, y cuando hace caso a las peticiones vecinales es a costa de incluir estas demandas en los presupuestos participativos. Eso no es participación ciudadana, es una evidente dejación de funciones de un alcalde incapaz de mantener una interlocución fluida con sus propios vecinos.
Que a estas alturas, en pleno 2019, una candidata a la alcaldía de A Coruña tenga que decir que pondrá papeleras, que colocará bancos, que escuchará las demandas de los vecinos para situar los parques infantiles donde más convenga a cada barrio, o que repondrá marquesinas rotas es, sencillamente, lamentable. Pero, tristemente, es necesario.
Y lo abordaremos. Prioritariamente y con agilidad, porque las dotaciones de los barrios son piezas fundamentales en el engranaje que transforma A Coruña en esa ciudad donde vivir es cómodo, agradable, sencillo. En A Coruña que quieres. 
 

Las cosas pequeñas