EL PORTAZO DE GALLARDÓN

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Con la retirada del anteproyecto de la ley del aborto y la dimisión de Gallardón se cierra una etapa de inquietud para las mujeres. Volver a la clandestinidad, a la inseguridad jurídica y al riesgo para su salud. Significaba retroceder décadas en derechos que discriminaba claramente  a quien tuviera recursos  para viajar al extranjero y a quien no arriesgando su vida en lugares oscuros e insalubres. Es un tema muy sensible al que la ley actual no obliga, simplemente da seguridad a la íntima decisión de cada mujer. Queda todavía en el aire el recurso ante el Tribunal constitucional que el PP interpuso en el 2010. No estaría demás que lo retiraran para cerrar definitivamente esta carrera de despropósitos.
Si en la decisión de retirar la Ley que desautoriza a Gallardón está Rajoy, no hay duda que también lo estuvo cuando la llevó a Consejo de Ministros. ¿Qué ha cambiado?  Se supone que el programa electoral y la “moral”de quienes la impulsaron es la misma. Pero los sondeos demoscópicos y la proximidad de unas elecciones juegan un papel importante y una retirada a tiempo evita una sangría de votos entre su propio electorado. Claro que también fueron decisivas las movilizaciones de mujeres y la sociedad civil poniendo voz a una injusticia. Pero si ello no fuera una amenaza para sus intereses electorales la ley seguiría adelante aunque los derechos de las mujeres  se quedaran en papel mojado.
Gallardón, justifica su dimisión diciendo que no pudo con el encargo. Pero la realidad es que no pudo con la humillación de la desautorización. Además no se va precisamente de puntillas sino dando un portazo en toda regla. Con él se van 30 años de ambiciones políticas, de presidente de la Comunidad de Madrid, alcalde de la Capital y Ministro de Justicia con el sueño de suceder a Rajoy. Siempre envuelto en banderas reversibles de conveniencia, ahora es el mas progre, ahora el mas conservador. Sin duda no fue capaz de medir sus excesivos entusiasmos y se le cayó la bandera. A la vez Rajoy con su conocido estilo de dejar hacer, le da el jaque definitivo en esa secreta partida de ajedrez que con frecuencia juega con sus adversarios. Es un triunfo para  las mujeres y una derrota para la hipocresía y doble moral.

EL PORTAZO DE GALLARDÓN