Solvencia confirmada

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Hace ya muchos años que la OSG necesitaba un cambio en su dirección. Esta conclusión emana de la experiencia acumulada a la largo de estas dos décadas en las que don Víctor Pablo Pérez fue mostrando el recorrido y alcance de sus trucos y artes con la batuta, no siempre del gusto de todos, le juzguemos desde aspectos técnicos como desde los más profundos, los estrictamente musicales. Como artista ha tenido seguidores incondicionales como auténticos y convencidos detractores.
Por ello, deberíamos hacer una reflexión de por qué don Víctor Pablo Pérez, si realmente ha tenido tanta oposición como parece, ha permanecido impertérrito en su puesto durante tanto tiempo. La respuesta es sencilla: la anterior corporación municipal es la que lo ha mantenido en contra de todo principio lógico y también de todas las voces que opinaban acerca de ese inmovilismo corporativista, porque éstas lo hacían acertadamente.
Aquí, en lo relativo al dinero público, todos tenemos derecho a opinar pero también a exigir, aunque nunca haya habido foro en nuestra ciudad para las voces contrarias a la anterior corporación municipal, al menos en materia musical. Ahora, casi milagrosamente, aparece una estrella en el firmamento palaciego: Dima Slobodeniouk.
El concierto del viernes –apertura de temporada– ha conseguido limar asperezas entre el público. Slobodeniuk ha venido a confirmarnos que nadie es imprescindible y que el estado y orden de cosas pasado era susceptible de mejorar, y mucho. Hay que reconocer que el concierto comenzó con cierta frialdad hacia el nuevo director pero, a medida que pasaban los compases, el grado de implicación de los presentes con Slobodeliuk crecía de forma exponencial.
Al concluir el último acorde todos formábamos parte de su causa. Con arte, precisión, refinamiento musical y un altísimo grado de dinamismo, Dima Slobodeniuk consiguió levantar al auditorio de los asientos. Incluso los más férreos incondicionales de don Víctor Pablo Pérez conseguirán olvidarse pronto de él, pues la calidad y profesionalidad de esta nueva estrella de la dirección van a permitir que el milagro del cambio sea una realidad. Emoción y reconocimiento.

Solvencia confirmada