SOLEDAD QUE DESGARRA

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Pese a la intercesión de múltiples ONG, la petición de amnistía internacional, muchos gobiernos, credos religiosos, universidades, organizaciones humanitarias y demás siglas al uso, parece que ese santón Jesús de Nazaret no podrá eludir la pena de muerte a la que ha sido condenado por blasfemo (vía el imperialista Poncio Pilato) por el Sanedrín judío, también encargado de agitar las masas que suelen demandar sangre…

Los justos siempre sufren el oprobio de envidiosos a quienes molesta su equilibrio, entereza y enseñanzas

 

Los justos siempre sufren el oprobio de envidiosos a quienes molesta su equilibrio, entereza y enseñanzas. Como este humilde maestro recorriendo Palestina con doce discípulos a la manera de los filósofos peripatéticos griegos e inspirado en espíritus estoicos como Sócrates o Séneca. Donde lo importante es la conducta ética. Que para sus lecciones utiliza comparaciones a través de parábolas y frases enigmáticas incomprensibles, tal, por ejemplo, “soy el que es”. Cuando la gente normal lo que quiere es pasarlo bien en el carpe diem horaciano. Pero nuestro héroe se empeña en narrarnos bienaventuranzas utópicas sin atreverse, ni por asomo, a criticar a los demás: “Que lance la primera piedra el que esté exento de culpa”.

De ahí que este iluminado sea un peligro. Llena la cabeza de pájaros. Arrastra masas enfervorizadas que lo vitorean y aclaman y conviene agitar las turbas para que lo sacrifiquen, pues declararse hijo de Dios solo conduce al manicomio o al escándalo popular. Por consecuencia el malhechor lo tiene difícil y los políticos del Sanedrín no se conmoverán… Conforme testifican los periodistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan que dijo a Pilato: “Yo para esto he nacido…, para dar testimonio de la verdad”. Enorme grandeza de tan segura víctima, el hijo del carpintero sin rincón donde apoyar la cabeza. Lo tiene difícil. Los hombres somos tozudos a la hora de castigar. Y llegado tan dramático instante nuestro protagonista se angustiará en su soledad desgarradora, solo, cruelmente abandonado…

SOLEDAD QUE DESGARRA