EN CAMPAÑA

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En plena campaña, un candidato del PP, les ofreció a sus votantes llevarles una playa. No. Lea otra vez: llevarles hasta el pueblo una playa. Después, con el voto que le aupó a la alcaldía y luego a la presidencia de la Diputación, contó la anécdota y cabó diciendo: “Y me votaron. ¡Qué burros!”.
Seguramente ya conocían la historia real, que sucedió en Valencia, que es la tierra de las flores y de la mayor corrupción por metro cuadrado y por político con mayoría, por goleada del partido de la gaviota. Y ¿por qué les van a votar otra vez? ¿Por lo que dijo el señor Rus, protagonista de esta historia?
Discútanlo en el bar, en el chollo o en la sala de estar y recuerden que aquí, según cuentan los que saben, hay en las listas 27 imputados: 12 en A Coruña; 7 en Ourense; 5 en Pontevedra y 4 en Lugo….
Volvamos a la “otra” parte de la campaña que ha puesto patas para arriba las calles de los pueblos de nuestro entorno y los candidatos siguen repartiendo promesas… pero, ¿qué necesita el ciudadano y qué hace falta en donde vivimos?
Un transporte, por ejemplo, donde esperar un autobús al Portiño te desespere durante 55 minutos.
En A Coruña, por cierto, podemos presumir de parques y jardines (fruto de etapas anteriores, como todo el mundo sabe), de centros cívicos y polideportivos, repartidos en todos los barrios.
Seguimos padeciendo un caos en el tránsito y se mantiene la privatización de “la hora”, que es deficitaria y donde solo gana la empresa (como en el transporte público, con unos concesionarios que llevan en el chollo desde que se inventó el coche a motor) y se bajó el listón en la limpieza –las denuncias ciudadanas son constantes– y, según denuncias que aparecen en los medios de comunicación, los colegios, bajo la administración municipal, tienen muchas deficiencias…
Muchos ciudadanos no entienden la “macro-obra” que tiene a la ciudad levantada en el centro, pero reconozcamos que es un tema discutible.
A Coruña, y gracias a las adminsitraciones donde mandaba el PSOE con Francisco Vázquez disfrutando de mayorías absolutas, ofrecía la “ruta” de sus museos científicos y ahora se financia a las compañías aéreas que, si traen aquí turistas, también los llevan a Londres y a Canarias en el mismo número de plazas…

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