Y seguirán los recortes

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Un tirón de orejas al gobierno de España, es el que ha dado la OCDE en su último informe, por la política económica que están aplicando. Pone el acento en que la gestión de la crisis está teniendo consecuencias desastrosas para la recuperación de la economía, causando más desigualdad y más pobreza.
La caída de los salarios, la precariedad laboral derivada de una reforma perversa, la subida de impuestos, los recortes en prestaciones sociales, están afectando física y sicológicamente la vida de millones de personas que a duras penas pueden vivir el día a día y mucho menos planificar su futuro. Somos el país con más paro, con menor inversión, con un incremento continuado de la deuda, donde la brecha  de la desigualdad se ensancha cada vez más. Y siguen aplicando y aplaudiendo la  política de recortes. ¿Donde  verá Rajoy las raíces vigorosas de las que presume en sus arengas?
Ahora, el flamante presidente de BCE Mario Draghi parece percatarse del desastre y sale de bombero bajando los tipos de interés a mínimos históricos y a la vez anuncia una importante compra de deuda, porque de otro modo, de esta no salimos, según sus propias palabras. Parece que después de sesudos análisis se pueden aplicar medidas que incentiven el crecimiento. Lo que nadie se explica es la reiterada imposición de la mal llamada austeridad, y ahora tarde y mal cuando el pulmón no funciona reconozcan que hay botellas de oxigeno.
Pero en realidad ¿A quien favorece de inmediato la bajada del tipo de interés ? ¿Al pequeño ahorrador que deja en el banco unos eurillos para lo que pueda venir? ¿ A la pareja que quiere comprar un piso para iniciar su vida o al pequeño emprendedor que necesita  montar o sostener su pequeño negocio? En absoluto seguirán las restricciones sin contemplación alguna. Pero sí favorecerán a los que pueden especular con su dinero en bolsa u otros productos, de los que están muy alejados los verdaderos sufridores de las erráticas decisiones europeas, con el complaciente seguidismo de nuestro gobierno.
Al final serán medidas sin consecuencias prácticas, que permitan dar un respiro a la endémica situación de pobreza  que cada vez afecta a más ciudadanos. Se necesita un cambio de política, antes de que sea demasiado tarde.

Y seguirán los recortes