Mantener la vista en lo que es crucial

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Mujeres y hombres han vuelto a salir a la calle de forma masiva un 8-M. Lo hacen por la igualdad y, la verdad, resulta difícil de entender que, a estas alturas, todavía haya que andar con pancartas y megáfonos reclamando que todos somos iguales. Aun así, hay quien asegura que es una pena que un movimiento como este, que nació libre de las ataduras partidarias, corra ahora el peligro de convertirse en caballo de batalla de las diferentes formaciones, ansiosas por ponerse la medalla de que ellas son más feministas incluso que las mujeres. Como sucedió con el movimiento 15-M, cuando la política se entremezcla, se pierde de vista el objetivo primordial, de la reivindicación de unos derechos fundamentales y se centra la acción en rentabilizar con votos las actuaciones. Un ejemplo de ello es la premura que el Gobierno se dio para sacar adelante la atropellada ley del “solo sí es sí”. Un texto insuficiente y mal redactado que ha tenido que ser enmendado para que cumpla su cometido, que no es otro que dar mayor protección jurídica a las mujeres que son acosadas o atacadas. A veces, parece que el bosque no nos deja ver lo que es fundamental y lo que es accesorio.

Mantener la vista en lo que es crucial