Igualicos, igualicos por desgracia

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A veces uno no sabe dónde está; no porque solo hayan pasado unos segundos desde que se despertó o porque la noche anterior se haya pasado con la fiesta, sino porque escucha cosas que le impiden situarse en un lugar o en otro. Por ejemplo, si uno oye que el PP pide un pleno municipal extraordinario para “fijar una hoja de ruta que permita sacar a la ciudad de la parálisis” y califica los últimos años de “vacío absoluto”, lo normal es que se imagine que está en A Coruña. Pero no, ¡oh, sorpresa! se encuentra en Santiago. Si el Gobierno municipal anuncia un plan para luchar contra el “senfogarismo” –unha verba que arrepía–, pero sin contemplar ninguna medida concreta, lo normal es también que se imagine que está en A Coruña. Pero no, de nuevo ¡oh, sorpresa! se encuentra en Santiago. ¡Menuda capacidad de mimetismo tienen la Marea, nasía pa’ganá, y la Marea del Sar! ¡Qué mala suerte para los coruñeses y los compostelanos!

Igualicos, igualicos por desgracia