Un país de irresponsables

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Está preocupada la mal llamada clase política por el portazo de los separatistas a Sánchez e Iceta con su negativa de hacer senador por Cataluña a este último, machacando así el plan presidencial de hacer presidente del Senado al diputado catalán. El Sánchez que hace unos meses se fió de los nacionalistas catalanes para hacerse con la Presidencia del gobierno vía moción de censura, descubre ahora que la deslealtad que los secesionistas mantienen con España también se la aplican a él y a su delfín. 

Entre las elecciones generales, municipales, autonómicas y europeas, los españoles llevamos en la práctica un año de campaña permanente, sometidos a una presión que dudo merezcamos, pero que concentra nuestra atención, por la insistencia cansina de políticos y medios de comunicación. Nuestros problemas parecen reducirse a ver quién gana o pierde o quién suma en forma de bloques para lograr los gobiernos. Carteles de caras desconocidas inundan las farolas y calles y gestos absurdos abren los informativos para contarnos que fulano ha bailado y mengana se ha vestido de mona para un ejercicio infantil que consiga conquistar nuestro voto.

Mientras, los más asilvestrados hacen de las suyas en forma de escraches trufados de violencia y montan numeritos en sus foros para caldear un ambiente que se convierte en irrespirable para los ciudadanos. Y tenemos que soportarlo y aprender a convivir con ello, porque lo políticamente correcto nos exige tragar con todo, aunque sea poniendo cara de pasmados. Y mientras esto pasa, los problemas reales siguen su ruta y crecen sin que nadie les plante cara. 

Un Sánchez ganador de las elecciones no desvela con quién va a formar mayoría para gobernar, pero sabe que solo no puede; un Casado que no parece acertar con la brújula arranca hojas del calendario pretendiendo que pase el tiempo lo más rápidamente posible a ver si las cosas se arreglan solas; un Rivera obsesionado por acabar con el PP y que se presenta como líder de la oposición cuando sabe que esta responsabilidad es de líder del primer partido de la oposición; un Iglesias que tras su varapalo electoral anda caña en mano intentando que Sánchez pique y le deje nombrar algún ministro para presentarlo como su gran éxito que le permita permanecer al frente de los pocos suyos que le quedan ,y un Vox que se dejó seducir por las encuestas y administra como fracaso lo que fue una potente irrupción en el Congreso. 

Este es el juego que se traen, pero la deuda no para de crecer, el paro remonta y vuelve a mostrar la puerta de salida a nuestros jóvenes que ansiaban el fin de la crisis para desarrollar en su tierra sus capacidades, los precios y los impuestos siguen subiendo y el gasoil se paga por encima de 1,3 euros el litro. El pequeño comercio estira sus últimos estertores y miles de familias se agarran a él como un clavo ardiendo porque viven de él, suben la luz, el agua y el pan y miles de empleados ven su trabajo en peligro porque el coste energético hace inviable sus producciones. EEUU y China se enzarzan en una lucha que nos castiga a todos y ello aderezado con una crisis migratoria para la que nadie encuentra solución ni orden. Y mientras nosotros mirando farolas y cartelitos….

Un país de irresponsables