ECO, EL HUMANISTA TOTAL

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Un hombre y un tiempo, pero el tiempo era de Eco, Umberto, el último sabio, el escritor y humanista total. Muchos tiempos eran el suyo, caían bajo su mirada crítica y siempre atenta, escudriñados bajo una pluma sin parangón. El filósofo, historiador, lingüista, semiólogo, articulista, conferenciante, profesor en suma, muere a los 84 años. Italia, y el mundo pierde a un sabio colosal. Todo caía bajo su escrutinio, su mirada incisiva, la fenomenología desairada y limpia, irónica, amable y crítica, omnicomprensiva, tanto de lo esencial como lo superficial, sabiendo dosificar su interpretación, su visión, cosmovisión holística. La ética y la estética, el derrumbe intelectual y axiológico de un pueblo y sus devaneos, el acriticismo y el marxismo. El tiempo sobre el que le hombre cabalga pero que es efímero.
Para la historia una obra inolvidable, profundamente humanista, El nombre de la rosa, el retrato del Medioevo más explícito y vivo que se ha escrito y magistralmente llevado al cine. Más de catorce millones de libros vendidos y traducido a cien lenguas que no impidieron al autor afirmar que era la peor novela que había escrito. El péndulo de Foucalt, y tantas obras hasta Número cero, el último libro publicado, la crítica a la Italia de la Tangentópolis, 1992, la destrucción política y social de un país atravesado por la espada de la corrupción y el nepotismo político, desde el epicentro de una redacción de un periódico y bajo el escrutinio de la política, la corrupción, las logias, el terrorismo. 
Todo comienza con Obra abierta, Opera aperta, en 1962, la neovanguardia literaria que arrancaría con fuerza un año después con el Grupo 63, le seguirían obras como La estructura ausente, o Lector in Fabula, en 1979 que plasma el mundo de referencias del autor milanés. Su magistral y abarcante Tratado de semiótica general, allá por 1975, la obra más completa que existe sobre semiótica. A obras de su tiempo y de la televisión y el análisis que escruta la mirada de millones de espectadores que siguen un programa, presentado por el autor que da nombre al ensayo, Mike Bongiorno. Obras como Baudolino, El cementerio de Praga, La misteriosa fiamma de la Regina Loana, La isla del día antes, Kant y el ornitorrinco, y tantas obras, ensayos, conferencias, lecciones, magistrales, como la que dictó sobre el dolor, el dolor que nos inunda, que nos atrapa, que nos zarandea pero que el hombre ha de conquistar y superar, jalonan la trayectoria intelectual de Umberto Eco. 
Con Eco desaparece la palabra, la comunicación, la esencia del ser, pero nos deja una obra sublime, épica, colosal, una obra de un tiempo para la eternidad, que abarca todos los tiempos, todas las visiones, todos los ángulos. Incisivo, sagaz, agudo, comprometido, generoso, humano y humanista hasta el final. 
Un sabio que nos regaló su compromiso, su conocimiento, su visión de las cosas, desde el arte a la televisión, desde la historia a la estética, la filosofía y la ética, el humanismo abierto y desencarnado hacia el hombre en su mismidad trascendente. Su obra y su trayectoria vital fueron reconocidas con infinidad de premios, homenajes, doctorados que prestigiaron más a quienes se los otorgaron. El sabio sencillo y humilde nos deja a los 84 años, en silencio, por sorpresa. Con el calla la erudición humilde, con el se silencia una voz crítica y necesaria en estos tiempos de zozobra y miedo, dudas y silencios. El hombre que alzó su voz sabia y fuerte contra la corrupción y la manipulación. El sabio que interpretó y dio voz a una cultura de masas donde el hombre deja de ser involuntariamente el epicentro de todo.

ECO, EL HUMANISTA TOTAL