EL FRACASO DE SUSANA DÍAZ

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Por tercera vez el Parlamento andaluz ha dicho no a la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta. Lo sucedido demuestra el error estratégico de la socialista cuando decidió anticipar las elecciones para dar esquinazo a su socio de gobierno, Izquierda Unida. El PSOE andaluz decidió un adelanto electoral por propio interés partidista y lo único que ha conseguido es condenar a Andalucía al desgobierno más absoluto. Por mucho que el PSOE andaluz trate ahora de  la idea de que gobierne la lista más votada, en su boca la propuesta suena a hueca. No pensaron lo mismo hace cuatro años cuando fue el PP andaluz, el que ganó las elecciones. En ese momento primó el interés partidista, y PSOE y IU firmaron un acuerdo para desbancar a Javier Arenas, que había sido el más votado por los ciudadanos.
No es creíble tampoco el argumento de Susana Díaz de culpar al resto de partidos por no facilitar ahora su investidura. Su soberbia, su prepotencia han colocado al Partido Socialista andaluz a la más absoluta de las soledades. Nadie, ni Podemos, ni Ciudadanos, parece que estén dispuestos a convertirse en cómplices del partido que convirtió a Andalucía en el cortijo de la corrupción durante 30 años. Al menos, antes de las municipales. Ni Podemos ni Ciudadanos han querido retratarse. Pero veremos lo que hacen tras el 24-M.
En cualquier caso, lo sucedido en Andalucía es también un aviso a navegantes. Indica lo que podría pasar en las municipales del 24-M si la ciudadanía no apuesta por gobiernos sólidos y estables y fía el futuro de nuestras ciudades a hipotéticas coaliciones cuya solvencia es más que dudosa. En Galicia tenemos el ejemplo del fracaso de los bipartitos en la Xunta y en las ciudades. Fracaso que alerta de que coaliciones de tres o de cuatro partidos serían doblemente inviables.
Por el momento, y si nadie lo remedia, el fracaso de Susana Díaz aboca a Andalucía a la convocatoria de unas nuevas elecciones autonómicas más pronto que tarde. Si el mismo fracaso sucede en las municipales, no tendrá remedio y abocaría a las ciudades a cuatro años de inestabilidad y desgobierno absoluto. Esa es, al desnudo, la oferta electoral de la izquierda de hoy para el 24 de mayo para nuestras ciudades. Aprendamos, pues, del fracaso de Susana.

EL FRACASO DE SUSANA DÍAZ