Alquileres

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en estas épocas en las que los problemas económicos están a flor de piel de los cientos de miles de personas que se encuentran engrosando las listass del paro o en los ERTES, una parte del actual Gobierno de España, la de los podemitas, pretende incorporar la racionalización en los alquileres de pisos. 
El partido morado busca que no se sigan produciendo, dicen, precios abusivos en los alquileres. Y pretenden regularlo a través de los procesos de reformas legislativas, en algunos casos ya planteadas en comunidades autónomas en las que están cercanos al poder. Un aspecto general que se va a contemplar en la denominada Ley de la Vivienda que los dos partidos coaligados del ejecutivo pretenden elaborar para su aprobación en el plazo de tres meses.
A primera vista la iniciativa podría ser considerada como aceptable. De todos modos en el proceso hay que tener muy en cuenta a los propietarios de los pisos que la gran mayoría de la veces los compran como inversión que pretenden hacer rentable con los alquileres que se fijan.
La medida, de bastante calado populista, deberá tener en cuenta dos factores que consideramos de gran importancia. El primero , se refiere a la actual Ley de Arrendamiento Urbanos (LAU) ya que habrá que buscar fórmulas que no perjudiquen a los  actuales arrendadores y arrendatarios con contratos en vigor; y la segunda que  la norma que regule los precios máximos para los alquileres disponga también de los apartados normativos y reguladores   para cuando un inquilino no paga el alquiler y  se convierte en un okupa para que el  propietario pueda ejercer su derecho de forma rápida y contundente y se pueda poner en la calle al que está  ocupando su propiedad  de forma ilegal.
De lo que se habla poco, y lo considero de máxima importancia, es de la necesidad de qué desde el ejecutivo, o el ministerio correspondiente, se generen bolsas de viviendas públicas de alquiler. Solo así nos asemejaríamos a otros países de la Unión Europea en los que se da más importancia al alquiler de la vivienda que a la propiedad. Todo lo contrario de lo que sucede en España. 

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