¿Nadie sabe nada?

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Con Feijóo a las “escondidas” la preocupación del personal,  aquí y en el extranjero de fuera que el personaje es viral, es el porqué. Muchos politólogos, docenas de opinadores profesionales y gente común, se pregunta ¿por qué oculta don Alberto a su ¿? partido e, incluso, a la gaviota. 

Los primeros interesados son, por supuesto, los personajes del propio PP y empecé  a llamarlos empezando por la A de Aznar que me remitió a fuentes cercanas en playas y caminos. 

Me salté la R de Rajoy pues si  no supo lo de la Gürtel, lo del martillazo en el ordenador y que se iba a quedar sin socios pues todos entradas en la cárcel, me busqué un vidente africano, ilustre sabio, capaz de resolver problemas de impotencia como quitar el mal de ojo, problemas con la justicia y que ayuda a atraer clientes, que en ese asunto andan los políticos.  

Pues nada. Está totalmente desorientado al igual que Pablo Casado que un señor con un master y barba y no se entera que cuando viene a estos prados hace el ridículo. 

Es como si Zidane hiciera la alineación del Barça –y eso que parece, oiga– o que el Papa confesara que el verdadero infierno está aquí. 
Peor aún que a un novio le pusieran los cuernos en la noche de bodas.

Y de una noche a otra: la del martes y con la televisión gallega montando el número. Ya en el prólogo nos explicaron que luego ellos, los juglares de Feijóo, nos explicarían lo que había pasado no fuera que nos marcháramos  a la cama sin entender las grandes aptitudes de nuestro 009 ahora 020.

Un paisano nuestro, Jaboy, lo retrata en El País: Feijóo es de Feijóo. Asexual, ni de izquierdas ni derechas (sic); del PP, pero con gaita. Además gozó Feijoo gozó de un escenario hecho a su medida: incorpora a Vox y Ciudadanos al programa,  aunque no cumplan las normas de estos tipos de debate y así tiene dos “socios” que reparten sus críticas entre el resto de los asistentes. 

Fue al plató como si fuera a la oficina: ni movió una ceja cuando le peguntaron por Pemex o le pidieron explicaciones sobre la venta de las Cajas. 

Y ni un dato sobre su programa aunque parezca increíble pues sus rivales si pidieron el voto de acuerdo con unas propuestas. Seguimos como al principio: nadie sabe de los planes de Feijóo: solo que quiere mandar.

¿Nadie sabe nada?