Fotos y aplausos

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aún conservo pinchado en mi corcho doméstico una reproducción del  posado que en septiembre de 2004 hicieron para la edición española de la revista Vogue  las entonces ocho ministros del primer gobierno Zapatero. “Las damas del poder”, llevaría  como gran titular el correspondiente reportaje, ideado para ensalzar la paridad del Gabinete y culminado con aquella gloriosa fotografía de todas ellas en  la escalinata principal del palacio de la Moncloa. 
No fue una foto al uso. Allí se situaron: unas de pié, otras sentadas, otras recostadas en sofás cubiertos con pieles, otras oblicuas medio caídas en el suelo. Hubo posturas para todos los gustos y enfoques. El documento gráfico quedó un tanto ridículo y cursi. 
Todo tiene, sin embargo, qué o quién lo supere. Como es fácilmente imaginable, lo digo por ese video grabado y distribuido hace unos días por la propia Moncloa,  con los ministros todos recibiendo entre aplausos y mascarillas a un supuestamente victorioso a Pedro Sánchez  a su regreso del Consejo Europeo de Bruselas. 
No sé qué se habrá pensado de todo ello en los altos pasillos comunitarios. Porque habiendo jugado  el presidente español  un papel secundario,  vender como triunfador el perfil bajo mostrado en la cumbre, resulta pueril. Y acoger los halagos con tanta complacencia como Sánchez  ha hecho es síntoma de estar convencido de merecerlos.
Bien se ha dicho que los delicados momentos que se viven son para gente adulta, seria y responsable;  capaz de consensuar, movilizar y pensar en país más que en votos. Pero la propaganda los obsesiona. Y la falta del sentido de la oportunidad hace el resto. Tendré, con todo, que buscarle un hueco a la gloriosa foto del martes en mi corcho particular. Pasará a la historia –triste historia en este caso- del periodismo gráfico.
De todas formas, no sé de qué se jacta el presidente. Porque muy en contra  de sus pretensiones, los llamados países frugales han logrado vincular la concesión de las ayudas a la puesta en marcha de reformas estructurales,  además de haber establecido una vigilancia reforzada para asegurarse que los países solicitantes de los fondos  cumplen con lo pactado. Mal podrá, pues, el tándem Sánchez / Iglesias llevar adelante el programa económico de la coalición y  cometer  frivolidades en materia de gasto.
Así pues, recuperado el aliento y recibidas las palmadas, urge ponerse las pilas cuanto antes para aprovechar al máximo unas ayudas que al final, se concreten en la cuantía y modalidades  que sean, llegarán como agua de mayo para a corto plazo encajar los Presupuestos generales y templar la tremenda crisis económica que no tardará en visualizarse en todo su alcance.
Si el Gobierno quiere los dineros, tendrá que dar un giro en sus políticas. Y para tenerlos rápido habrá de reflejar pronto ese cambio, reorientando las cuentas públicas que tenía en cartera en espera de los acuerdos de Bruselas.

Fotos y aplausos