REENCUENTRO

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Me reencuentro estos días con motivo de la “Poesía salvaxe” con Maiakowsky. De viaje por América pasando por México allá por los años 20, poco después de la revolución rusa. Un diario que relata su travesía en barco pasando por La Habana. El mundo campesino ruso en plena convulsión frente a las luces excesivas del mundo neoyorquino. Sus metros recién estrenados. La multitud en busca de un dorado a punto de reventar. Un mundo de negros y blancos peligrosamente separados.

México entre la generosidad y el colt. La corrupción a todos los niveles, 37 presidentes en 30 años de los cuales 30 eran generales. La política de izquierdas que sorprende al poeta, 237 partidos políticos. El México donde conoce a Diego Rivera, el voluptuoso pintor. Y América y su dios: “Dios es el dólar, el dólar es el padre, el dólar es el espíritu santo”. Y Nueva York: “Luz, luz y más luz”. Iluminad el mundo que tengo miedo a la noche. Esa luz que contrasta con la suciedad de los suburbios: “Los papeles y la podredumbre se amontonan hasta los tobillos, y no en sentido figurado, sino de verdad”.

Los muelles “avenidas de la muerte” en manos de los irlandeses. Nueva York le lleva a preguntarse a Maiakowsky: “¿Quiénes son los estadounidenses propiamente dichos? ¿Son tacaños? No. El país que se gasta al año en helados un millón de dólares se merece otros epítetos”. Concluye el poeta que “la actitud del estadounidense hacia el dólar es algo poético”. Un libro actual a pesar de los años transcurridos. La historia cambia muy poco mientras nos estamos yendo.

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