El misterio insondable de la movilidad

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Iker Jiménez, hijo putativo de Jiménez del Oso y de J.J. Benítez, especialista en misterios y avanzado para su tiempo, pues ya anda por el cuarto milenio, va a tener que surcar con su nave del misterio las procelosas aguas de la ensenada del Orzán, echar pie a tierra junto al Caramanchón y dirigirse al palacio de María Pita para tratar de desentrañar el misterio de los ocurre en A Coruña con la movilidad. Aquel gobierno bipartito del PSOE y el Beneguai –tiemblan las piernas solo con nombrarlo– habilitó un carril bus –posiblemente su única decisión acertada–, que se cargó años después el equipo de Carlos Negreira –quizá su decisión más desacertada–. La Marea, nasía pa’ganá, prometió que resolvería los problemas de movilidad, se gastó una buena cantidad de cuartos en estudios, pero lo único que hizo en cuatro años fue complicarla más. Ahora que han vuelto los socialistas quieren rescatar el carril bus, pero dudan si implantarlo junto a la acera, que sería lo lógico, o junto a la mediana, con lo que el vehículo tendrá que cruzar varios carriles cuando llegue a una parada. ¿Hace falta que venga Iker Jiménez o no? Y si es necesario hasta se puede enviar a recogerlo la lancha de Santa Cristina. El caso es que venga cuanto antes para descubrir cómo es posible tanta desgracia con la movilidad.

El misterio insondable de la movilidad