RIQUEZA DE LAS FAMILIAS

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Leo un titular de esos que le gustan al ministro Montoro. “La riqueza de las familias españolas alcanza su nivel más alto desde antes de la crisis”. Denota recuperación económica y que las tesis gubernamentales están fundamentadas en datos concretos que las familias comenzarán a palpar más pronto que tarde. Yo no digo lo contrario. Solo expongo que, al menos de momento, la situación dista mucho de ser la de un cuento de hadas. Puede que en algunos hogares, los pocos, la diferencia entre los ahorros y los préstamos bancarios que tienen concedidos tengan cifras azules, pero mucho me temo que en la mayoría de las casas no es así. Sería ponerse una venda en los ojos no reconocer que la macroeconomía está dando sus frutos y que tarde o temprano repercutirá en los bolsillos de los españoles, pero estaríamos ciegos si no somos capaces de ver que hay miles de hogares que sobreviven gracias a la beneficiencia.
A estas alturas nadie se extrañaría si se le cuenta que familias que vivían cómodamente ahora ya no encienden ni la luz para ahorrar unos céntimos en el recibo. Y es que la falta de recursos económicos a causa de las insostenibles cifras del paro es alarmante. Ha llegado un momento en el que la muerte de un jubilado supone mucho más que la pérdida de un ser querido. Es duro decirlo así, sin anestesia previa, pero se trata de una realidad para muchos. Para demasiados.
Sí, poco a poco España recuperará la senda del crecimiento. Faltaría más. Lo contrario sería inadmisible, después de tantos años de sufrimiento y, sobre todo, de los drásticos, dramáticos y obscenos recortes de prestaciones y derechos. Y mucho me temo que tardaremos años en recuperar algunos de ellos si es que lo logramos algún día.
El ministro al que aludía en el inicio de este escrito también se regocijó en su día de que los sueldos de los españoles habían subido. Esa afirmación ya fue suficientemente debatida, pero volvemos a lo mismo. Algunos cobran más ahora que antes, pero la mayoría ha perdido poder adquisitivo. Ya no se gana lo mismo. Todo lo contrario. Los recortes afectaron de manera decisiva a los salarios, que ahora se subastan a la baja. La situación es tan precaria que los grandes tiburones de las finanzas han conseguido que los trabajadores se torpedeen unos a otros y que sean ellos mismos los que ofrecen sus servicios por menos dinero que el vecino con tal de conseguir ese empleo que tanto necesitan para malvivir, que en algunos casos no es poco. Por tanto, de momento, hablar de riqueza en las familias españolas me parece obsceno.

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