PIRATAS CIBERNÉTICOS

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La Policía ha procedido a la detención de los administradores de algunas páginas de internet que servían de forma gratuita, y también ilegal, las series de mayor éxito y los últimos bombazos en las taquillas de las salas de cine. En lo que va de semana se han fulminado a cuatro de las más conocidas. Los directivos de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual no caben en sí de gozo.
Tienen menos competencia y piensan ahora que la gente pagará por ver ciertos contenidos de los que antes disponía haciendo solo un clic en su ordenador portátil.
Pienso que se equivocan. Seguro que más pronto que tarde aparecerán nuevos piratas cibernéticos que se apiadarán de quien no tiene posibles y le facilitarán un lugar en el que disfrutar como lo hacen los que no tienen nintún tipo de problema para llegar a fin de mes.
Podrían reflexionar acerca del coste de esos programas. Quizá si popularizan los precios tendrían más abonados y con ellos incrementarían sus ingresos y, casi al mismo tiempo, eliminarían el problema de la piratería. Esto ocurre con el fútbol, por ejemplo.
Durante un tiempo nos invadieron con anuncios televisivos en los que alertaban a quienes rebuscaban por las diferentes webs mundiales y podían ver el partido de turno gratis. Es decir, sin abonarse a alguna de las plataformas que los emiten.
Quien puede dirá que no es tan caro. Que hay ofertas que cualquier bolsillo puede llegar a asumir. Pero la realidad social de este país no es esa que nos cuentan. La gente necesita cada euro que gana para lo básico. Ir al fútbol al estadio ya es un artículo de lujo. Y verlo por la tele, otro. Más de uno ya se ha aficionado al tenis. Claro, ve Teledeporte. No le queda otra. Hasta que lo borren.

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