El 092 pide el cierre de un local en Os Mallos tras continuos allanamientos

Nuevas persianas metálicas se instalaron el viernes en el inmueble allanado | patricia g. fraga
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En medio del ambiente de inseguridad que vive Os Mallos, las imágenes de un video en el que unos jóvenes destrozaban la vidriera de un local en Francisco Catoira corrieron como la pólvora. Pero, más allá de ese incidente, ese establecimiento vacío llevaba protagonizando intervenciones de la Policía Local desde días antes, por continuas ocupaciones ilegales. Fue el Cuerpo Municipal el que requirió de urgencia a la Concejalía de Urbanismo un permiso de obra para sellar el local con persianas metálicas.


No es nada corriente que la Policía Local haga esta petición a Urbanismo, que por otra parte trata de favorecer este tipo de medidas. La razón es que el establecimiento, que llevaba vacío bastante tiempo, había sido ocupado en repetidas ocasiones por el mismo individuo. Cada vez que una patrulla de la Policía Local lo expulsaba por la vía rápida, para evitar que pudiera alegar que llevaba varios días instalado allí, lo que le permitiría aducir que era su domicilio. Pero el sujeto en cuestión regresaba cada vez, lo que obligó a la Policía Local a patrullar la zona en cada turno.


Mientras tanto, las autoridades se pusieron en contacto con los dueños del local, que residen fuera de la ciudad, y que les comunicaron su intención de clausurar esa propiedad, que habían heredado, lo antes posible. Hay que tener en cuenta que el video que circuló en las redes sociales, en el que se podía ver con claridad a cuatro jóvenes destrozando los cristales a patadas y con objetos contundentes, se remonta a la tercera semana de enero, y la persiana metálica no se pudo instalar hasta el viernes pasado.


Otros casos

Se trata de un episodio más relacionado con la okupación en Os Mallos, un barrio que desde finales del año pasado lleva registrando toda clase de delitos contra la propiedad: robos, hurtos, allanamientos, e incluso contra las personas, incluidas agresiones sexuales. Parte de estos delitos se les achaca a jóvenes inmigrantes irregulares que se han instalado en inmuebles abandonados de la calle Noia o en una obra paralizada, como en Vioño. Serían dichos jóvenes los que salen en el vídeo destrozando los cristales.


A día de hoy, las autoridades no saben con certeza qué provoco el ataque que causó los daños, aunque dan por sentado que hubo alguna clase de desencuentro entre los jóvenes magrebíes y el okupa, de origen venezolano, aunque de este último se ignora si tiene o no su situación regularizada.


De momento, tanto la Policía Nacional como la Local han intensificado su vigilancia en la zona, en un esfuerzo para reducir el número de incidentes que, hoy por hoy, inquieta a los vecinos. 

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