El tráfico ilegal de ropa usada daña a las ONG que la recolectan

El Ideal Gallego-2014-04-15-007-61978f10
|

La intromisión de particulares en la recogida de ropa usada en los últimos años está perjudicando la labor de algunas ONG que llevan desde hace mucho tiempo utilizando este recurso como un medio para conseguir fondos para sus obras humanitarias. Los coruñeses donan cada año toneladas de prendas viejas a organizaciones como Cáritas, Equus Zebra o la Fundación Humana, que el año pasado consiguió reunir a través de sus 23 contenedores dispuestos por la ciudad hasta 265 toneladas de ropa.
Tanto los particulares como algunas ONG destinan parte del material donado a la venta. Por ejemplo, Humana revende en España un 13%, en África un 50% y recicla un 30%. “Pero todo el dinero está destinado a nuestros programas de ayuda al desarrollo”, apunta Jesús López, del departamento de Comunicación. Humana ha sido puesta en tela de juicio hace poco precisamente por su práctica de vender ropa usada. “Nosotros somos una ONG inscrita en el registro, contamos con todos los permisos necesarios, y además, advertimos con letreros en los contenedores cuál será el destino de lo donado, que de otro modo acabaría en la basura”, replican.

en locales privados
Los contenedores son receptáculos portátiles instalados en establecimientos privado con los que tienen acuerdos, como el Complejo Hospitalario Universitario o Carrefour. Son grandes y metálicos y por eso nunca se instalan en el interior de portales, que es la práctica más utilizada por los traficantes de ropa usada, que dejan en las comunidades simples cajas de cartón. En otras partes de España han tenido que afrontar robos pero en Galicia, de momento, éste es un problema anecdótico.
Todo lo que se recoge en A Coruña acaba en una planta de Boqueixón, donde se embala y envía a Leganés. Allí se encuentra uno de los centros de clasificación de la fundación, desde donde el material se envía a África o se vende en España. “Desde el estallido de la crisis, cada vez se nos demanda más una acción en el territorio, y hemos firmado algunos acuerdos con entes públicos, aunque en A Coruña, donde estamos desde 1999 solo tenemos acuerdos con empresas privadas”, explica López.
Toda está labor queda en entredicho por los rumores que suscitan los vendedores ilegales de ropa usada. “No solo perjudican nuestra imagen, sino la de todo un sector”, aseguran. n

El tráfico ilegal de ropa usada daña a las ONG que la recolectan