“Si no hay puerto no hay Consejo de Ministros”

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Dentro de un par de meses la ciudad volverá a estremecerse. Era 13 y de noviembre. No era martes. El petrolero “Prestige” lanzaba un SOS a 28 millas de Fisterra. Tras seis días de errática travesía, al despuntar el alba del día 19, el barco se partía en dos y se iba a pique. Han pasado casi diez años.

Mientras las barreras trataban de frenar la entrada del crudo en la Casa de los Peces, el entonces alcalde, Francisco Vázquez, rescataba, para no dejarla morir nunca más, la vieja idea de construir un puerto exterior. Un puerto refugio.

 

EL PLAN GALICIA

Tras un negro invierno de chapapote, y en un esfuerzo titánico por lavar su imagen, el Gobierno Aznar anunciaba la celebración de un Consejo de Ministros en A Coruña. El Estado aterrizaba en María Pita con una apoteosis de promesas que se dio en llamar Plan Galicia, y al que más tarde alguna ministra del sur le añadiría un apellido escatológico.

Fue aquel 24 de enero de 2003 cuando, entre paradores, autovías, trenes de alta velocidad y planes de descontaminación, el presidente anunció la construcción de una dársena exterior. Vázquez lo había conseguido.

Salvador FERNÁNDEZ MOREDA Y    JOSÉ NOGUEIRA         DESCUBRIERON QUE EL plan Galicia NO incluía LA OBRA DE PUNTA LANGOSTEIRA

Pero ahora que el tiempo ha sedimentado la polvareda de los acontecimientos, es llegado el momento de rebuscar en la intrahistoria de la concepción de punta Langosteira.

Jueves, 23 de enero de 2003. Palacio de María Pita. Tras un día largo y ajetreado, la casa consistorial está casi vacía. Hace horas que ha anochecido. Dos concejales –José Nogueira y Salvador Fernández Moreda– se preparan para marcharse. Les espera un viernes intenso. Charlan en un pasillo y, por pura curiosidad, entran en la sala en la que ya están colocados los paneles que resumen el contenido del Consejo.

Uno de ellos repara entonces que falta algo. No hay ni una referencia al Puerto Exterior. Saltan las alarmas.

 

A LA SALIDA DE MISA

Era muy tarde para molestar al alcalde. O al menos así lo consideraron. Decidieron marcharse a descansar y madrugar. Fieles escuderos de su señor, ambos conocían la costumbre de Paco Vázquez de escuchar a diario a la iglesia de San Jorge. A las 8.30, a la salida del templo, Vázquez blasfemaba al conocer la noticia. No se podía consentir.

A las 10.00, el propio alcalde bajaba a la puerta de María Pita a recibir al séquito ministerial. El saludo con Aznar fue glacial.

Tras una primera y acalorada reunión con el entonces jefe de gabinete del vicepresidente Rajoy, Francisco Villar, el propio presidente Aznar se encerraba en el despacho oficial con Vázquez. El alcalde fue contundente: “Si no hay puerto no hay Consejo de Ministros”.

No era un farol. Estaba dispuesto a boicotear la reunión. Tras dos horas de encierro ministerial en el Salón Dorado, Aznar anunciaba la construcción de la dársena de punta Langosteira.

El 2 de abril de 2005, durante la colocación de la primera piedra, Francisco Vázquez saludaba al presidente de ACS, un tal Florentino Pérez, con otra de sus sentencias lapidarias: “Esto ya no lo para ni Dios”. n

 

“Si no hay puerto no hay Consejo de Ministros”