Laureano Oubiña | “¿Mató a alguien el hachís? O porco de Carril si morreu de enchente”

Oubiña firmó ayer ejemplares en la librería Arenas | pedro puig
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¿Así que con el libro viene una camiseta con la portada? 
Es un regalo, un chiste para la gente que compra el libro y tal. Un poco de promoción.
 
¿Su turno no le tocó en los juzgados? 
No, mi turno en los juzgados fue el turno que los jueces quisieron aplicarme.

¿Se siente una víctima? 
No, víctima no. Fui juzgado y condenado con alguna sentencia y ninguna prueba, lo que pasa es que las sentencias hay que acatarlas y respetarlas, pero yo no comparto muchas.

¿Se considera un narcotraficante? 
Yo fui traficante de hachís, transportista de hachís y de tabaco en su día. Y café y gasolina en los barcos para la automoción.

¿Cuánto dinero hizo de todo esto? 
No lo sé, pero todo el dinero que transportaba el hachís para Holanda, Alemania, Suiza e Inglaterra lo traje para España, lo invertí aquí y los españoles me lo robaron. Así de claro, yo no hice como los políticos que robaron del erario público y lo llevaron para fuera. Yo lo gané con el transporte para fuera, lo traje y lo invertí aquí. No lo guardé ni lo escondí.

¿Tiene la conciencia tranquila?
Yo sí.

¿Descansa bien por las noches?
Duermo de más.

¿Cómo fueron los 22 años en la cárcel?
Muy duros, no se los deseo ni al peor enemigo porque hay muchas formas de estar en la cárcel, no es igual si tú eres de Coruña y te tienen en la cárcel más cercana, tienes tu trabajo remunerado o no, da igual, y no te mueven de aquí y estás trabajando, sabes que tienes unos quehaceres, que el fin de semana viene tu familia. Yo no, cada tres meses estaba en una cárcel distinta, aislado.

¿Le respetaban sus compañeros?
Sí. Me respetaban de más. Yo con los compañeros de cárcel nunca tuve ningún problema. 
¿No se ha dicho toda la verdad?
No, porque los medios de comunicación habéis hablado de mí 30 años sin conocerme y cada medio habló de lo que quiso, pero no se ha dicho la verdad. Lo mío fue una persecución mediática, política y judicial. No lo creo, es. Y te lo demuestro punto por punto. A mí nada más fue meterme en el pazo Baión en el año 87 y eso fue una persecución totalmente. Y el pazo es un robo judicial.

Lo está reclamando ahora.
Mis hijas.

¿Usted está al margen?
Yo las dirijo. Si por ellas fuera no reclamaban ni un euro. Al contrario, ellas no querían ni quieren nada. Fui yo quien se lo inculqué. 

¿Cree en la reinserción?
La única reinserción social que realmente funciona es donde estuve yo, en San Francisco de Asís, impartida por el cura don Jorge, ahí sí que hay reinserción social con negritos que vienen en patera, exdrogadictos... pero la reinserción social de las cárceles es un cuento. Es para justificar 90.000 euros que cuesta cada preso. El pueblo está equivocado.

¿Y las asociaciones que trabajan por la reinserción de drogadictos?
¿Dónde está eso? Nómbreme una asociación que trabaje para la reinserción social. ¿Qué es, para pillar subvenciones?

Quiero pensar que no.
Pues yo pienso que sí. 
¿Cree que todas las asociaciones trabajan con ánimo de lucro?
Tenlo por seguro.

¿No cree en la buena fe de la gente?
Yo creo en la buena fe de la gente, pero no de toda la gente. Dentro, habrá gente que sí, ahora ¡atención a quien las dirige, a quien pilla la subvención!

Al margen de que vayan o no a por la subvención, ¿no cree que su función es positiva?
Sí, es positiva. Positiva es la asociación de San Francisco de Asís.
Esa no coge subvención de nadie. Es un cura.

¿A usted en qué le ayudó?
A todo. A aprender los valores de las personas. Ese cura no es que sea un cura, que yo a los curas no los puedo ver. Ese es un santo.

¿Necesitaba un retiro?
Cuando sales de allí, necesitas ver cosas que antes no veías o a esta persona, que es el director de la asociación, ir con él de compras a un supermercado a por un saco de patatas. Íbamos dos más con él, un chico que me podía coger a mí al hombro, al padre Jorge y a los dos juntos, e ir el padre Jorge y cargárselo él con una media hernia discal. Eso hay que verlo.

¿Le pidió perdón a alguien o se lo quiere pedir?
A nadie. Yo pagué mi condena, la deuda, los intereses de la deuda. ¿A quién?

A los que consumieron hachís del que traficó.
¿Mató a alguien el hachís? O porco de Carril si morreu de enchente. 

No mató, pero dejó secuelas.
¿No me digas? Y ahora lo van a legalizar y en muchos países ya lo está. ¿Perdón a quién? El que me quiera pedir algo más de lo que cumplí, y aquí termino la entrevista, me lo tiene que pedir en el monte y que elija traje, sombrero y arma, que yo ya la tengo elegida.

Laureano Oubiña | “¿Mató a alguien el hachís? O porco de Carril si morreu de enchente”