BETANZOS-Los secretos de la Casa Gótica, al descubierto

La maleza ha cubierto parte de las canterías retiradas de la fachada, algunas tapadas por un plástico
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Nadie sabe cómo ni cuándo pero así apareció la Casa Gótica después de la Feira Franca Medieval. Una de las vallas que cerraban el “solar” desde la demolición del inmueble en el suelo y, a la vista de todos, las piedras de la fachada, rotuladas con aerosol fucsia fluorescente, cubiertas, aunque solo en parte, por un plástico de color azul e invadidas por la maleza que, tras casi cinco años, inundan el número 5 de A Cerca.
El Ayuntamiento de Betanzos señaló a El Ideal Gallego que desconoce lo ocurrido pero que, en cualquier caso, en las próximas horas técnicos municipales se desplazarán hasta la vivienda para valorar la situación y, en caso de que sea necesario, adoptar las medidas pertinentes para proteger los restos de la que, hasta el 2 de octubre de 2008, era la casa más antigua de la capital histórica de As Mariñas.
Las últimas manifestaciones del gobierno local en relación con este inmueble apuntaban a que Betanzos está a la espera de la resolución del proceso judicial abierto, al tiempo que continúa con la imposición de sanciones, y que dos de ellas están en vía ejecutiva, y con las conversaciones con distintas administraciones a fin de dar una solución definitiva al caso, indicó durante el último pleno ordinario el titular de la Concejalía de Urbanismo.
En cuanto a los hechos acontecidos este fin de semana, más allá de sus consecuencias y de quién lo hizo, el derribo de la valla ha revelado que, como señalaban algunas fuentes, las canterías de la fachada continúan en el interior, aunque no ha quedado claro en qué circunstancias ni si es posible reconstruir con ellas el número 5 de A Cerca.

Historia
La Casa Gótica se levantó en el siglo XV para el regidor Lope García de Vilousaz. De la fachada llamaba la atención la puerta, flanqueada por los scudos con las armas de los Vilousaz.
Según la ficha 253 del Plan Especial de Protección y Ordenación del Casco Histórico (Pepoch), en ella sólo se permitía realizar obras destinadas a la rehabilitación con conservación de su estructura y materiales del exterior. Pero aquella mañana residentes en la zona advirtieron al gobierno local de los movimientos de un grupo de operarios en la entrada principal.
En aquel momento arrancó un largo proceso judicial y administrativo que, casi cinco años después, todavía no ha finalizado. En este tiempo, los betanceiros la han convertido en un símbolo, en su mejor emblema a favor de la recuperación del casco histórico, ahora ralentizado por la crisis económica.

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