Los regimientos y los sitios que liberaron Galicia de la ocupación napoleónica

Real Cuerpo de Artillería, 4° Regimiento de La Coruña, en 1809
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En aquel largo conflicto que supuso la Guerra de la Independencia, las unidades puestas en pie de guerra en Galicia, dieron como resultado ser la primera región española de verse libre de la ocupación napoleónica. Algunas gestas importantes fueron:

Regimiento de la Muerte o la Victoria. Lo organiza el capitán Francisco Colombo el 23 de marzo de 1809 tiene como base la Compañía de Granaderos Provinciales de Galicia con el cual acude al cerco de Vigo. Constaba de tres batallones con 1.000 efectivos de armas. Después de la batalla de Ponte Sampaio cambia su nombre por el de la Victoria y se incorpora al Ejercito del marqués de la Romana, se refunde el 1° de julio de 1810 con el Regimiento de Lobeira.

Regimiento de la Unión. Se forma con los gallegos que lucharon en la batalla de Ponte Sampaio para dar unión y fuerza a las partidas de los patriotas campesinos de Cotobad, Montes, Peñaflor y Caldevergazo. Se crea el 14 de abril de 1809, bajo el mando de Pablo Morillo, presentándose al sitio de Vigo Estará formado con gente de las provincias de Orense y Tuy, en memoria a la fraternal unión para quedar libres de los invasores franceses. Se componía de tres batallones y 2.000 efectivos en armas, cuyo valor quedará demostrado en la batalla de Ponte Sampaio y le valdrá el sobrenombre de “El León de San Payo”. Toma parte en diversos encuentros contra los imperiales y será destinado en 1815 a las colonias de América junto con otros regimientos. En 1823 se extingue al rendirse la plaza de Maracaibo en la cual se encontraba de guarnición. Cuando Morillo regresa de aquella campaña reorganiza en Lugo de nuevo el Regimiento de la Unión. Sus banderas, de seda blanca y sus armas, el aspa de San Andrés, el Puente de Sampaio cortado por Morillo y la custodia rodeada de seis estrellas, emblema del Reino de Galicia.

Tiradores del Avia. Era una escogida compañía de tiradores al mando de “Cachamuiña” integrada por oficiales, sargentos y cabos. Harán la guerra de guerrillas en la provincia de Orense, librando duros encuentros en Lebozende, San Clodio y Pazos de Arenteiro, persiguiendo al enemigo hasta Ribadavia.

Sante (Trabada Lugo). Es el primer pueblo de Galicia en alzarse en armas contra los soldados de Napoleón de la mano de Melchor Díaz de la Rocha y Saavedra, al atacar a un destacamento francés en el camino de Nuestra Señora da Ponte, entre Mondoñedo y Ribadeo el 26 de enero de 1809.

Santiago. El general Martín de la Carrera llega a Galicia a mediados de mayo de 1809 y lo hace al mando de 2.000 soldados que luego une a las milicias gallegas, que contaban con unos 14.000 hombres armados. Constituyen la División del Miño, principal responsable de expulsar definitivamente a los franceses de Galicia, siendo su primer objetivo, liberar Santiago de Compostela. Esta operación se realiza el día 23 de dicho mes, aunque la ciudad pronto vuelve a manos francesas, en un último intento de hacer notar su presencia en Galicia.. Pero el 5 de junio los franceses muerden el polvo de forma estrepitosa en la célebre batalla de Ponte Sampaio y Ney y Martín de la Carrera. Entra victorioso en aquella piadosa ciudad.

Tuy. Soult había dejado una importante guarnición al mando del general Lamartiniere y sobre todo contaba para su defensa con una importante reserva de artillería, la cual aguardaba ser trasladada a Portugal. Las milicias gallegas, bajo el mando del abad do Couto, inician el asalto en los primeros días de marzo de 1809. Una vez terminado con éxito el cerco de Vigo, la mayor parte de las fuerzas se trasladan a Tuy para reforzar su cerco, de cuya acción militar se encarga el teniente coronel Manuel García del Barrio, emisario enviado a Galicia por la Junta Central. Después de solucionar el caudillaje de las fuerzas que mantenían a Tuy cercada, dos columnas francesas son enviadas en auxilio de los cercados, una sale desde el Norte de Portugal enviada por Soult, al mando del general Haudelet con 4.000 efectivos y la otra la despacha Ney mandada por el general Maucune, que sale de Santiago y lleva otros 3.000 hombres. Pero ambas ayudas de nada servirán a los sitiados porque esta última columna será duramente hostigada en todo su trayecto y sufrirá grandes pérdidas, por lo que Maucune decide retirarse cuando estaba cerca de Tuy, creyendo que era suficiente con la ayuda de Haudelet. Este aguarda pacientemente en Valenza (Portugal) pero finalmente opta por retirar a la guarnición de Tuy el 16 de abril y se lleva con él la mayor parte de la artillería. Al otro día la ciudad queda libre de franceses.

Vigo. A comienzos de marzo de 1809 con el mariscal Soult de operaciones en el Norte de Portugal, el abad de Valladares, Juan Rosendo Arias Enríquez, ayudado por fray Giráldez, fray Andrés Villageliú, el abad do Couto y algunos hidalgos de la comarca, como Joaquín Tenreiro, logran levantar en armas a las Milicias de Valladares, el Fragoso y San Antoniño, difundiendo una proclama en la cual se dice que en el plazo de 24 horas se presenten todos los hombres que puedan sostener un arma, bajo la pena de ser pasados por las armas y quemadas sus casas.

Aquel cerco impuesto a Vigo inicia el 8 de marzo, cuando la Milicia de A’Guarda se presenta ante la ciudad olívica, a la cual se une el día 11 la de San Antoniño y la de Fragoso, el día 14; estas dos últimas bajo el caudillaje de los frailes Villageliú y Giráldez. Con la ayuda también de una fuerza portuguesa bajo el mando de Juan Bautista Almeida rechazan el socorro que los franceses envían en ayuda de los sitiados en Vigo y cuya columna había salido de Pontevedra.

Pese a este cerco, los franceses niegan rendirse y Vigo sigue en su poder, pero a partir de aquel 20 de marzo el cerco se hace más estrecho y por mar la guarnición se ve acorralada por los ataques que realizan las fragatas inglesas “Lively” y “Venus”, mientras que por tierra la acción está organizada por Pablo Morillo, con quien colaboran los jefes de las milicias, como “Cachamuiña” y Colombo Geraes. Da lugar a unas negociaciones para la rendición de Vigo a las fuerzas patrióticas, pero los franceses no parecen convencidos y dan largas, por lo que se ordena que el asalto se lleve a cabo. De esta manera, el 27 de dicho mes sobre las nueve de la noche, “Cachamuiña” y los frailes Villageliú y Giráldez dan comienzo al ataque; dos horas después los franceses aceptan la rendición de la plaza y al otro día, 28 de marzo, los patriotas de Galicia entran victoriosos en Vigo, al tiempo que los franceses, en número de 800 entre soldados y oficiales, se entregan a los barcos ingleses, quedando prisioneros de los mismos.

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